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Núñez pasó diecisiete veces por lo de Ramos antes del crimen

Así lo indicó una perito del Poder Judicial y un agente abocado a la investigación.

Por redacción
| 05 de octubre de 2022
Carina Bernal. La especialista realizó recreaciones de los registros recabados en la zona del lugar. "Nos llamó la atención su actitud", dijo. Foto: Inés Cobarrubia.

Fueron los registros de las 16 cámaras de seguridad que una vecina de la casa de enfrente de Mónica Ramos, tenía en su domicilio, los que los investigadores analizaron y mediante los que lograron determinar el trabajo de vigilancia que Federico Núñez hizo previo al asesinato de la docente y posterior incendio de la vivienda. La responsable del Departamento de Delitos Complejos del Poder Judicial, Carina Bernal, recreó la secuencia fílmica y afirmó que el acusado pasó 17 veces frente al inmueble en solo 9 horas, aunque en un “punto ciego” de los registros se lo perdió de vista; un agente estimó que Núñez aguardó casi siete horas arriba del techo para luego ingresar por el patio.

 

La vecina declaró que la mañana del 3 de marzo de 2020, alrededor de las 10 salió a despedir a uno de sus hijos y a recibir a otro, quien la llevaría al banco a cobrar. Recordó que este último saludó a Ramos cuando ella salió a guardar unas carpetas en su auto. Detrás de ella estaba Marita Vílchez, su empleada, a quien Ramos había contratado unos meses antes y a quien la testigo calificó como “no una buena mujer”, y señaló que vivía en la casa contigua a la de la docente.

 

 

Foto: Inés Cobarrubia.

 

 

Señaló que con Ramos no mantenía una relación de amistad, pero que eran buenas vecinas. Que solían conversar y hacerse chistes cuando los fines de semana o días feriados la docente abría el portón de su garaje y lo limpiaba mientras escuchaba música.

 

Según la mujer, por comentarios de otra empleada de Ramos, llamada Rosita, supo que la víctima estuvo unos meses en pareja con Lisandro Gutiérrez. “Él se bajaba de un taxi a la noche en la calle La Rioja y caminaba hasta la casa de Mónica, no se hacía ver”, refirió, y comentó que también se había enterado que la relación terminó porque el hombre estafó a Ramos.

 

En concordancia con otros testigos, dijo que Ramos junto a Rosita le contaron que por las noches recibía llamados y que alguien le decía que su hijo había tenido un accidente fatal y que debía ir al hospital a reconocer su cuerpo. “La estaban queriendo sacar de la casa para matarla”, supuso la mujer.

 

 

Foto: Inés Cobarrubia.

 

 

Uno de los testimonios más esperados de la tarde, de los 15 que hubo en la audiencia de el martes, fue el de María Vílchez, la empleada de la víctima, quien estuvo junto a ella momentos antes de su asesinato.

 

Recordó que ese 3 de marzo realizó la limpieza de distintos sectores del inmueble y ayudó a Mónica a bajar dos bolsas de tierra fértil de su auto Peugeot.

 

“Cuando me fui, minutos antes de las 11, la casa quedó íntegramente ordenada. Yo me dirigí a cuidar a un abuelo, como habitualmente lo hacía. Mi hermano me anotició de lo sucedido cerca de las 14”, contó la empleada.

 

Al ser consultada, Vílchez admitió que días antes había entablado un vínculo mediante “una página de parejas” con Albino Rodríguez, el ex de Ramos.

 

“Solo tuvimos una cita, donde tomamos un café. Después del hecho no lo vi más. Yo sabía que él había sido el esposo de Mónica”, confesó la mujer.

 

El martes también declararon Matías Camargo, Juan Andrés Silva, Diego Correa, María Sepúlveda y Ariel Acevedo, quienes son planimetristas y fotógrafos de Policía Científica y de Policía Criminalística, y realizaron pericias el día del hecho y el día posterior en la vivienda de Ramos.

 

 

Foto: Inés Cobarrubia.

 

 

La fiscal de Cámara 1, Virginia Palacios, les exhibió las fotos que fueron tomadas por ellos en el domicilio de Ramos. En ellas se veían el garaje, el living, el comedor, la habitación de la víctima, un vestidor, el baño y la planta alta del inmueble. En las imágenes del baño se vio el cuerpo de Ramos. Fue ese el momento más emotivo de la audiencia, dado que Martín Rodríguez, el hijo de la mujer, quebró en llanto.

 

Los peritos coincidieron en que por las condiciones en las que hallaron la vivienda no era más que el escenario de un robo, para todos era claro que quien entró “buscaba algo”. En las fotos se podía apreciar el gran desorden que había tanto en la planta baja como en la planta alta del domicilio. Carteras revueltas, ropa tirada, cajones abiertos y papeles en los pisos, todos elementos tapados por el hollín que habían generado los cuatros focos de incendio que el sospechoso provocó en la vivienda con el fin de eliminar todo tipo de vestigio.

 

Los peritos también fotografiaron guantes de látex de color celeste y partes de algunos de ellos que hallaron desparramados por diferentes sectores de la casa. Consideraron que el foco de incendio más importante se había generado en el dormitorio de Ramos.

 

 

Foto: Inés Cobarrubia.

 

 

A su turno, la licenciada Bernal expuso que el acusado, la noche anterior al hecho, pasó 12 veces frente a la morada. El primer registro fue a las 21:24 y su tránsito en esa cuadra de calle Belgrano se repitió hasta las 23:15.

 

Durante ese lapso, Ramos ingresó a su inmueble luego de terminar su jornada laboral. Para uno de los investigadores, “esto fue un indicio de que Núñez se aseguró el ingreso de la víctima”.

 

El acusado regresó pasadas las 6, donde reiteró el recorrido, aunque en un momento, una de las cámaras lo perdió de vista “en una especie de punto ciego”.

 

Para el personal especializado, Núñez trepó por la vivienda colindante del sector este y se resguardó hasta momentos después del asesinato.

 

Esos fueron los datos salientes de la segunda audiencia que concluyó cerca de las 19 de ayer. Calculan que la tercera comenzará  este jueves a media mañana.

 

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