SAN LUIS - Jueves 18 de Agosto de 2022

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Putx el que lee... ama y lucha

Desde los primeros activistas disidentes hasta los escritores, poetas y artistas de la actualidad, el pedido generalizado es el de poder expresar libremente su sexualidad sin temor.

Por Astrid Moreno
| 26 de junio de 2022
Artista sin márgenes. Nicolás Domínguez crea poesía visual desde su mirada disidente de la sociedad. Foto: @PUTXLEYENDO

"Puto el que lee” aseveran las puertas de los baños públicos, tallados por andá a saber quién y en qué mejor momento de inspiración que el excretor. “Puto el que lee” adjudican las paredes de algún centro cultural disidente o de una calle cualquiera de la ciudad de San Luis. Y finalmente, “Puto el que lee” esto.

 

Si la primera palabra fuera reemplazada por el heterosexual quizás la oración carecería de la connotación agresiva que se le otorga, porque la heterosexualidad nunca fue considerada una enfermedad, como sí lo fue la homosexualidad por la Organización Mundial de la Salud hasta hace 30 años.

 

Tampoco fue ilegal o motivo de cárcel, como lo fue en Argentina para los gays hasta 1853, y mucho menos causa de discriminación en las escuelas o de violencia en los boliches en la actualidad. “Cada uno defiende su sexualidad”, sostenía Roland Barthes, pero la realidad es que hay algunas más difíciles de defender que otras.

 

En Argentina se creó "Nuestro mundo", la primera organización LGBT+ de América Latina.

 

"Nosotros los homosexuales rogamos a nuestra gente que por favor colaboren a mantener una conducta tranquila y pacífica en las calles del Village”, rezaba una vidriera de un bar de Nueva York el 28 de julio de 1969. Sin embargo, 53 años después en esa misma fecha se celebraría el Día Internacional del Orgullo LGBT+ por los disturbios de Stonewall que marcaron el inicio de la liberación de la comunidad homosexual, travestis, transexuales y queers.

 

“Es una jornada de reflexión y de lucha, entiendo a la gente que dice ‘feliz día’, pero sepamos que es una felicidad que se ha construido sobre un cementerio de humanidades que ya no están, que dieron su cuerpo y su vida por la lucha del colectivo, para que deje de ser sistemáticamente silenciado y cuyas identidades no tienen que ver con esta mirada centralista, europea y blanca que hoy por hoy muchas veces se tiene del varón homosexual, sino más bien que se trata de identidades racializadas y empobrecidas”, manifestó el escritor y poeta, Juan Solá.

 

El término “orgullo” es tomado por la comunidad como una reivindicación en su connotación de  antónimo del término vergüenza, sentimiento que han sido forzados a sentir desde los inicios y que además alberga la concepción de pecado de la homosexualidad por parte de varias, demasiadas, religiones.

 

“La sociedad nos condena por estar fuera de la heteronorma que se presenta como única, normal y sana. Nos hacen sentir que debemos tener vergüenza de ser quienes somos, pero cuando nos expresamos sentimos orgullo y por eso tenemos un día en que celebramos eso”, explicó Flavia Massenzio, presidenta de la Federación Argentina LGBT+ (Falgbt).

 

La Falgbt nació en la ciudad de Rosario, en 2005, cuando cinco organizaciones disidentes se reunieron —y unieron— para reclamar por cinco puntos iniciales que hoy se ramificaron. Los ejes eran: matrimonio igualitario, el derecho a adoptar de las personas de la comunidad LGBT+, una ley de identidad de género, la inclusión de contenidos de la diversidad en la currícula educativa y la ampliación de la ley antidiscriminatoria.

 

Para ese entonces, 17 provincias de Argentina tenían artículos que criminalizaban la homosexualidad o el travestismo e incluían hasta 30 días de arresto por circular con ropa que no era acorde al género que tenían al nacer, algunas de ellas permanecieron vigentes hasta el 2012. Actualmente, hay más de 30 organizaciones involucradas en la federación.

 

En San Luis, además de la tradicional marcha que se realizará el martes en el centro de la ciudad, una de las actividades será “La desviada”. Se trata de un evento autogestivo e independiente que se realizará el próximo sábado en Casa Azul con música, arte, poesía, fotografía y presentaciones en vivo.

 

Uno de los participantes del encuentro será Nicolás Domínguez, más conocido por sus proyectos en Instagram como @putxslxsqueleen y @putx.leyendo. Nico es un artista disidente de San Luis que escribe poesías y difunde su arte a través de collages con escritos propios o de colegas de todo el mundo.

 

“El uso de la palabra puto tiene que ver con la inversión del insulto, lo tomo, me lo apropio y construyo mi identidad. Es algo que habitualmente hacemos las personas que pertenecemos al colectivo, lo transformamos en otra cosa para que de alguna manera se desnaturalice y se convierta en algo más positivo”, introdujo Nicolás.

 

 

La otra marcha

 

En noviembre de 1967, dos años antes de los disturbios de Stonewall, en Argentina se registró la primera organización LGBT+ de América Latina. Se llamaba “Nuestro mundo”, funcionaba en la ciudad de Avellaneda e invitaba con panfletos a la liberación homosexual. En 1970 se transformó en el Frente de Liberación Homosexual (FLH), que bajo su manifiesto político “Sexo y Revolución”, tuvo a Néstor Perlongher y Manuel Puig como principales referentes. En su honor y conmemoración todos los primeros sábados de noviembre el colectivo organiza una marcha del orgullo. Este año será el 5 de noviembre.

 

Otra de las figuras fundacionales del movimiento disidente en el país fue Carlos Luis Jáuregui, el primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina entre 1984 y 1987. Encabezó la primera marcha del Orgullo Gay Lésbico en 1992 y fundó, además, la Asociación Gays por los Derechos Civiles.

 

En 1984 fue portada de la revista Siete Días. Carlos estaba abrazado a al activista Raúl Soria y el título rezaba “El riesgo de ser homosexual en la Argentina”. Por primera vez un homosexual asumía públicamente su sexualidad en un medio de comunicación. Falleció el 20 de agosto de 1996, a los 38 años, de SIDA; esa fecha se estableció como el Día del Activismo por la Diversidad Sexual.

 

 

Las disidencias y el arte

 

La primera vez que Juan Solá vio una persona homosexual en la televisión fue con la tira argentina “La familia Benvenuto” en la que Fabián Gianolla interpretaba al vecino “maricón” del padre de la familia, Guillermo Francella. Ese mismo personaje lo llevó a ganar un Martín Fierro en 1994 a “Mejor actor de reparto”. Sin embargo, el actor reveló que “le generaba vergüenza” y que después solo lo llamaban para hacer papeles de homosexual, llevados siempre al ridículo.

 

“Su feminidad hacía que las personas que interactuaban con él lo trataran despectivamente y si esa fue la primera representación que encontró un niño, es probable que no pueda vivir su sexualidad plenamente por miedo a las consecuencias culturales o por cómo su entorno interactúe con su identidad”, razonó el escritor. Y agregó: “No me gusta hablar de meritocracia, sino de derechos y yo creo que el colectivo LGBT+ tiene derecho a encontrarse representado en los productos culturales que consumen”.

 

Por su parte, Nicolás adhiere y cree que si bien las redes sociales fueron un espacio que las disidencias encontraron para mostrarse y expresarse, falta más representación y visibilización en los medios de comunicación y en los espacios de expresión cultural tradicionales.

 

Al propio Solá, luego de escribir La Chaco, una historia de una chica trans que viaja a Buenos Aires y debe prostituirse para vivir, le dijeron que tenía que editar un libro donde las personas fueran heterosexuales. Su respuesta fue que “la comunidad LGBT está en todos lados” y que, además, quería demostrar que no solo les suceden cosas referidas a lo sexual.

 

Disney incluyó un beso entre dos mujeres, que dura menos de un segundo, en su más reciente película “Lightyear”. Sin embargo, la película fue prohibida en 14 países, censurada en otros tantos y colocadas advertencias en sus flyers que aseguran “contiene escenas con ideología de género”.

 

A pesar de que es escaso el tiempo que tiene la pareja homosexual en escena en relación a la duración de la película —una hora y 45 minutos—, el objetivo desde los creadores de Pixar fue mostrar que hay otros tipos de familia además de la tradicional.

 

La Falgbt fue invitada por Disney al estreno del filme y concluyeron que la película retrata a dos mujeres como profesionales, una de ellas afroamericana y de alto rango, que no solo tienen una familia, sino que viven con naturalidad su sexualidad. Además, aseguraron que a ninguno de los niños y niñas de la sala les generó algún tipo de incomodidad, como sí a los adultos de los 14 países en que fue prohibida.

 

“En los medios aparecen muchos estereotipos. Hoy tenemos la defensoría del público para cuando vemos que hay algo grotesco y que termina generando muchas violencias hacia toda la comunidad. Trabajamos tanto en articulación con otros organismos como observadores y planteando las denuncias correspondientes cuando es necesario”, detalló Fernanda, quien agregó que están en diálogo con otras organizaciones para realizar un decálogo sobre cómo debe ser un trato respetuoso en los medios y en la ficción de las diversidades.

 

Para referirse a su concepción de amor, Nicolás cita a una de las principales referentes del movimiento trans-travesti de la Argentina, Lohana Berkins: “El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo”.

 

“Se nos enseñó que la idea del amor para personas homosexuales generalmente viene de la mano del miedo y la vergüenza. Pero, en realidad, buscamos un amor distinto y más libre de ataduras, por eso es que tenemos la potencia de mover y cambiar las cosas”, expresó Nicolás, un putx leyendo, amando y luchando.

 

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