A cuidar las garrafas por el precio y por los robos
El alto precio de los tubos y la gran cantidad de robos que se denunciaron en los últimos días obligan a las familias a reforzar la seguridad y buscar alternativas para enfrentar el frío.
La calefacción en San Luis se volvió un problema doble para muchas familias: por un lado, el costo del gas envasado se disparó tras la liberación de precios; por el otro, el robo de garrafas en barrios periféricos encendió las alarmas por seguridad.
Con la desregulación de los precios máximos dispuesta por el Gobierno nacional, el valor de la garrafa de 10 kg oscila entre 18 mil y 35 mil pesos en distribuidoras y comercios locales, según el punto de venta, la marca y si incluye entrega a domicilio.
Para hogares de menores recursos inscriptos en el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), existe una asistencia económica nacional. El reintegro vigente es de 9.593 pesos por garrafa de 10 kilos, depositado en cuentas bancarias o billeteras digitales asociadas al Banco Nación.
El alto valor de reventa del cilindro metálico en el mercado informal hizo que el hurto de garrafas vacías o llenas sea recurrente.
Para evitarlo, las familias adoptan distintas estrategias: instalan jaulas de hierro soldadas a la pared con candados de alta seguridad, fijan las garrafas a postes de hormigón con cadenas gruesas protegidas por mangueras plásticas, y en muchos casos trasladan el envase al interior de la vivienda durante la noche, manteniendo ventilados los ambientes para evitar riesgos por pérdidas.
El aumento en el robo de garrafas en San Luis se convirtió en una preocupación creciente para los vecinos debido a su alto valor económico y su facilidad de reventa. Los delincuentes aprovechan que los envases suelen estar en el exterior de las viviendas para sustraerlos rápidamente.
En un solo hecho, los delincuentes forzaron los gabinetes exteriores de cuatro departamentos complejos para llevarse los tubos de 10 kilos y sus respectivos reguladores.
En la capital puntana uno de los hechos que causó mayor indignación ocurrió en el barrio República. Delincuentes asaltaron el Centro Pastoral Cura Brochero y se llevaron la garrafa esencial con la que se preparaba el alimento diario para cerca de 100 personas vulnerables.
El fin de semana, sustrajeron tres garrafas de una de las dos viviendas atacadas en el barrio Monseñor Di Pascuo.
La combinación de precios altos, subsidios insuficientes para algunos sectores y la inseguridad en barrios periféricos mantiene a muchas familias buscando alternativas para calefaccionarse este invierno.
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