SAN LUIS - Sabado 25 de Mayo de 2024

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Eclipses, ovnis y Elon Musk

Fenómenos explicables por la ciencia y aquellos que no lo son, teorías y testimonios que hacen crecer la expectativa del contacto con objetos o vida extraterrestre. En el medio, las fake news, el ocultamiento y los satélites Starlink. Todo eso con solo mirar el cielo.

Por Astrid Moreno
| 14 de abril de 2024
Foto: internet.

Mirar el cielo, buscar explicaciones y encontrar más dudas que certezas. Un razonamiento que aplica para astrónomos, agencias espaciales, astrólogos, ufólogos y a la mayoría de las personas. ¿Qué pasa alto en el cielo? Eso se preguntan millones. Supersticiones, teorías y ciencia se combinan para que el firmamento sea aún más infinito en las mentes.

 

Qué cosas hacer, cuáles no; rituales de limpieza, de oración y de renovación energética; profecías de tres días de oscuridad y teorías sobre la NASA, cierres de escuelas y efectos adversos de fuertes tormentas y cataclismos. Las redes sociales y los medios explotaron con información sobre las consecuencias que tenía para el cuerpo, el espíritu y la humanidad el eclipse solar del 8 de abril, que solamente dejó hermosas imágenes y videos.

 

“Ante estos fenómenos no hay ningún tipo de modificación en la Tierra; es solo una cuestión geométrica. Es un objeto que se pone delante de otro. No cambia absolutamente nada de la naturaleza física ni de uno ni del otro. Se dicen un montón de cosas, pero no hay absolutamente ningún sustento científico para ellas. Eso es lo que nos ha permitido predecir todos estos eclipses a lo largo de siglos; el movimiento es el mismo que vienen teniendo los astros, por lo tanto, no hay razón para adjudicar algún tipo de fenómeno”, barrió con las dudas Rodrigo Díaz, astrónomo argentino que entre 2013 y 2016 fue investigador en el equipo del ganador del Premio Nobel, Michel Mayor, en el Departamento de Astronomía de la Universidad de Ginebra.

 

Según el especialista, son fenómenos bastante comunes que, en promedio, suceden dos veces al año y se pueden apreciar en porciones del planeta; en esta ocasión, en el hemisferio norte. Incluso quedan dos más que sucederán este 2024 y se podrán apreciar en Latinoamérica.

 

El próximo será lunar, en la noche del 17 al 18 de septiembre y visible para Europa, gran parte de Asia, África, América del Norte y Sudamérica. Mientras que el último eclipse solar anular será el 2 de octubre. Podrá observarse en América del Norte y gran parte de América del Sur. También llamados "anillos de fuego", son semejantes a los eclipses totales, pero como la Luna se encuentra en el punto más lejano de su órbita, se ve más pequeña y no tapa completamente al Sol.

 

Actualmente, hay otro fenómeno que se puede percibir en el cielo. Desde el 2 de abril y hasta el 25 de este mes, Mercurio retrogradará, lo que implica que el planeta se mueve hacia atrás en su órbita desde la perspectiva de la Tierra. Según la astrología, influye en el carácter y comunicación, y se asume que influencia directamente en los viajes, la tecnología, los pensamientos y la forma en que las personas expresan sus ideas y emociones.

 

“Todos los planetas tienen un movimiento propio que, por momentos, es retrógrado, a diferencia del resto de las estrellas. Entonces se ve que los planetas, contra ese fondo que siempre es igual, se mueven, pegan la vuelta y van hacia atrás. Ese movimiento se conoce desde la antigüedad, antes de que tengamos registro histórico, y fue la clave para generar las primeras explicaciones de cómo es el sistema solar. Estos movimientos no afectan a la Tierra, porque es una ilusión óptica, es una cuestión de perspectiva, las órbitas no se modifican”, resolvió Díaz.

 

 

No es un avión ni Superman...

 

El 24 de junio de 1947, el aviador Kenneth Arnold sobrevolaba el estado de Washington, estaba a la altura del Monte Rainier cuando aseguró que se le cruzaron nueve extraños artefactos en fila india. Inmediatamente, lo comunicó a la torre de control. Desde Tierra le preguntaron por la forma de lo que había visto a lo que él describió como objetos planos de movimiento errático que se desplazaban similar al movimiento de un plato lanzado al agua. Un periodista, quien estaba en el aeropuerto, rápidamente escuchó esta información y, como un teléfono descompuesto, replicó: "Un plato volador". Ese fue el primer registro de un OVNI y la figura que se recrearía en el imaginario humano y en la ciencia ficción.

 

A más de 70 años de ese evento, el mundo se llenó de episodios de avistamientos. Según la Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO), en el país hubo más de 6 mil casos que van desde visiones en el cielo, rastros y señales de objetos de otro planeta hasta interacciones directas con cuerpos que no son terrestres. Hoy las descripciones cada vez se alejan más de este artefacto platillista.

 

“Ahora nos cuesta muchísimo encontrar a alguien que nos diga que vio un objeto con forma de plato. Hay otras formas y muy variadas. Los famosos triángulos voladores aumentaron los casos asombrosamente en Argentina en los últimos diez años”, describió Luis Burgos, ufólogo y titular de la Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO).

 

La Comisión de Estudio del Fenómeno OVNI de la República Argentina (Cefora) creó una escala de observación que permite ayudar a identificar aquellos objetos que no responden a las lógicas de movimiento y funcionamiento de objetos creados por la humanidad. Son observaciones consistentes que están asociadas únicamente con los fenómenos aéreos no identificados definidos como las “Cinco observables”. Consisten en: aceleración repentina e instantánea, refiere a objetos capaces de maniobrar de forma repentina y deliberada, superando las limitaciones biológicas y desafiando la capacidad tecnológica actual de fabricación; velocidades hipersónicas sin firmas: son objetos que viajan a velocidades muy por encima de las supersónicas, pero no dejan una firma obvia como estampidos sónicos o estelas de vapor; baja observabilidad: estos objetos son difíciles de percibir claramente, las descripciones de testigos son confusas y los retornos de radar pueden no tener sentido; elevación positiva, desafían la gravedad terrestre sin medios aerodinámicos convencionales para la elevación y el empuje, sin signos evidentes de propulsión o superficies de vuelo, pero que pueden moverse con precisión en nuestra atmósfera; y viajes transmedio, se transportan fácilmente en diferentes entornos (espacio, atmósfera, mar) sin cambios en su diseño o rendimiento, desafiando la comprensión convencional de la física.

 

"Para hacer afirmaciones extraordinarias, por ejemplo, que nos visitan los extraterrestres, tiene que haber explicaciones extraordinarias" (Rodrigo Díaz, astrónomo)

 

“La variable más impactante, que cambió el paradigma de estudio, es esto de los viajes transmedio. Este cambio de medio en el vuelo hace preponderante también un estudio que es el de los metamateriales que son elementos, aleaciones de eventos anómalos aéreos que sufren accidentes y son recuperados y que arrojan, por ser aleaciones artificiales e inteligentes, en los estudios isotópicos de elementos no reconocidos en la Tierra; también desprende la pregunta del millón para científicos, personal de seguridad, inteligencia y de defensa que es ¿quién modificaría la estructura atómica de un elemento, con qué tecnología y para qué fin?", desarrolló Andrea Pérez Simondini, directora de Cefora.

 

Los observables se crearon para ayudar a diferenciar los objetos terrestres, como satélites, de los no identificados. Actualmente, Cefora recibe 2 mil consultas por semana sobre cuerpos extraños, luces o avistamientos en el cielo. Según la directora, históricamente solo el 5 por ciento están vinculados a la ufología; la mayoría son fácilmente descartables.

 

Según los ufólogos, lo que más confunde a la gente son, a baja altura, los drones en la noche; la Estación Espacial Internacional, que está permanentemente tripulada; la estación espacial Tiangong, de la Administración Espacial Nacional China (CNSA), y los satélites Starlink por los que llegan consultas a diario. Aunque por razones distintas, estos últimos no solo generan confusión, sino que, a nivel internacional, hay una gran preocupación en la comunidad astronómica.

 

“Muchas e importantes organizaciones de investigación astronómica que se ocupan de gestionar observatorios están preocupados porque estas constelaciones de satélites y muchos otros están contaminando el cielo y generando dificultad para las observaciones. Además, todavía, desde el punto de vista científico, están evaluando más precisamente cuál es el efecto y cómo afectan. Pero hay un montón de imágenes con los trazos de los satélites atravesando y tapando todo”, explicó Díaz.

 

Otro impedimento para acceder a casos fehacientes, y por el que Cefora lucha hace años, es la desclasificación de documentación de organizaciones nacionales como la Armada Argentina, Gendarmería, Prefectura y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae). Gracias a la Ley 27.275 de Acceso a la Información Pública, pudieron en 2020 acceder a documentación referida a casos vinculados con la vida extraterrestre.

 

El primer caso desclasificado fue en 2020. Se trató de uno ocurrido el 31 de julio de 1995, cuando un avión de Aerolíneas Argentinas estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Bariloche y fue interceptado por un objeto no identificado que lo acompañó en el aire durante 17 minutos. Se cortó la luz de la ciudad y cuando se puso en funcionamiento el equipo electrógeno del aeropuerto, el operador del sistema explicó que el artefacto se aceleró a fondo solo, comenzó a sacar humo y se paró.

 

 "Hoy llevamos más de 20 documentos desclasificados y eso generó un antes y un después en el abordaje del tema. La Armada Argentina es uno de los actores preponderantes en esto y es la que menos habla. Salieron a la luz múltiples eventos en la zona de Bahía Blanca y en la Antártida de un registro aeronaval de objetos voladores que desprendieron un mapa muy interesante, se desplazaban en conjunto a muy baja altura dejando hasta registro físico en el terreno y que fueron captados por un radar de la Armada. Argentina le compraba tecnología de radares a Estados Unidos y estos sucesos hicieron que ellos mandaran técnicos a revisar los radares, andaban bien y eso hizo que volcaran interés en estudiar de qué se trataba. Estos casos recién salieron a la luz oficialmente con la gran desclasificación que hizo la CIA”, narró Andrea.

 

"Llevamos más de 20 documentos desclasificados sobre ufología. La Armada Argentina es uno de los actores preponderantes en esto y es la que menos habla" (Andrea Pérez Simondini, directora de Cefora)

 

Los pescadores de ovnis

 

El caso en el dique La Florida es uno de los más emblemáticos en las apariciones de ovnis en Argentina. El 4 de febrero de 1978, un año especial repleto de oleadas de extrañas naves en todo el territorio, seis amigos se fueron a pescar al embalse cuando cerca de las 5, a unos 100 metros del Club Náutico, observaron un objeto volador rodeado de una aureola con irradiación fosforescente. Se encontraba a cuatro metros del suelo y se desprendía una escalera por donde descendió un ser de apariencia humanoide.

 

“Quedaron muchos elementos físicos, como la pisada del ser, que se hizo volcado de yeso. En el informe recuperado están los análisis donde no se detectó ninguna anomalía y lo más interesante, más allá de la testimonial de los pescadores, que con los años se mantuvo firme, es el estudio que hicieron la Universidad Nacional de San Luis y la Policía Federal. Denota lo que para muchos investigadores era un secreto a voces que todo lo que pasaba con el fenómeno OVNI en Argentina se remite la información y la evidencia a Estados Unidos. Uno de los cuerpos del expediente cuenta que se hace presente un oficial de la Fuerza Aérea Argentina que cumplía funciones ahí en la base de Villa Reynolds y manifiesta que debía informar a la fuerza aérea para mandar un informe a Estados Unidos. Este oficial después terminó radicando en ese país y trabajando para ellos”, contó la directora de Cefora.

 

El caso de los pescadores fue uno de los pocos en el país donde se habló de interacción con vida extraterrestre junto con otro sucedido el mismo año. Juan Oscar Pérez, un gaucho que vive en Venado Tuerto, aseguró que en el medio del campo no solo vio un OVNI, se subió a uno de estos aparatos, presumiblemente extraterrestres, y mantuvo un contacto con sus tripulantes.

 

Desde FAO remarcaron que hay una caída abrupta en el avistamiento en las últimas décadas en comparación de los 50 y 60. “El noventa por ciento del contenido que llega es falso. A nivel tecnológico, obvio hay un avance atroz, pero hay un retroceso investigativo. Al contrario de lo que muchos creen, que va a ser inminente el contacto o que están entre nosotros. No hay más casos de platos voladores ni de seres”, contó Burgos.

 

Sobre la presencia de fenómenos que no se pueden identificar en el cielo, el astrónomo Díaz cerró: “La mayoría de los fenómenos se pueden explicar, sobre todo las cosas que pasan en la atmósfera. Es un sistema muy complejo, entonces a veces entran objetos a la atmósfera y eso genera visiones de distintos tipos, como bólidos, luces y demás. Hay un montón de cambios atmosféricos que también dan lugar a visiones de ese estilo. Muchas veces un evento específico no tiene explicación simplemente porque no ha habido suficiente información, datos y mediciones al respecto. Pero eso no significa que sea una cosa extraordinaria. Para hacer afirmaciones extraordinarias, por ejemplo, que nos visitan los extraterrestres, tiene que haber explicaciones extraordinarias. Obviamente que hay un montón de cosas del cielo que no entendemos y de eso se trata la investigación científica. Hay millones de fenómenos y preguntas abiertas”.

 

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