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Levantan la voz para opinar sobre los aviones rompetormentas

Mauricio Saldívar, meteorólogo y periodista científico, habló con El Campo sobre la controversia que se generó debido al desconocimiento enmarcado en las teorías conspirativas, asegura que no hay aviones rompetormentas en San Luis.

Por María José Rodríguez
| 13 de enero de 2024
Ciencia. Saldívar asegura que la teoría sobre la existencia de aviones rompetormentas es difícil de justificar fehacientemente por sus defensores. Foto: Meteored.

Esta controversia está basada en el desconocimiento de la ciencia. Se enmarca dentro de lo que son las teorías conspirativas, ya que no hay aviones rompetormentas. Si bien en algunos lugares del mundo se está tratando de modificar artificialmente el tiempo, los resultados no son concluyentes”, indicó a El Campo el meteorólogo y periodista científico Mauricio Saldívar, quien actualmente se desempeña como director de Hidrometeorología en la Municipalidad de La Plata y del Sistema de Alerta Temprana para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 

“Si se pudiera controlar el clima de alguna manera, Estados Unidos no tendría huracanes, ni muertes por este tipo de fenómenos. En Arabia Saudita, con todo el dinero que están invirtiendo, tendrían un vergel en lugar de un desierto. Así que esto es parte de lo que son las teorías conspirativas, que no tienen mayor fundamento que el de una conspiración irreal”, aseguró en tono firme.

 

En un artículo titulado “¡Sí! Los aviones rompetormentas son reales (tan reales como los unicornios)”, Saldívar cuestiona a productores y ambientalistas de Córdoba, San Luis, La Rioja y San Juan que denuncian la presencia de aviones “rompetormentas” y que aseguran que son las aeronaves las que provocan la falta de lluvias.

 

En Mendoza los recursos involucran radares meteorológicos, la física y química atmosférica, la geografía, la informática, la aviación y la cohetería para reducir el tamaño del granizo.

El especialista explica que “las teorías conspirativas (antivacunas, terraplanistas, illuminatis, reptilianos y la del Área 51, entre otras) son tan antiguas como la humanidad. Para los primitivos, probablemente hayan sido parte de una estrategia de supervivencia, pero a medida que los saberes progresaron y la ciencia evolucionó, estas teorías se multiplicaron a la velocidad del crecimiento de las redes sociales y nunca pasarán de moda, pese a que carecen de sustento racional y probatorio”, expresó.

 

“Si oigo galopar, pienso que son caballos, no unicornios. Pensar que hay un avión que rompe las tormentas en una zona definida como árida o semiárida por la Red de Información Agropecuaria Nacional (RIAN) del INTA, en medio de una de las peores sequías que se tiene memoria, es forzar al extremo una causa improbable”, especifica y continúa: “Los que denuncian aseguran que por presión de ellos, los aviones a veces desaparecen, que este año han causado una sequía terrible, secando ríos y arroyos. Esto aplica a más de 170 millones de hectáreas, más de la mitad del territorio nacional. La mayoría de las denuncias de aviones “rompetormentas” provienen de Cuyo un territorio que es árido o semiárido, con un régimen de precipitaciones anuales de 400 milímetros”.

 

Saldívar afirma que las únicas aeronaves que operan con capacidad efectiva para modificar artificialmente el clima en Argentina están a cargo del Gobierno de Mendoza a través de la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas del Ministerio de Agroindustria y Tecnología, que posee una política orientada a la protección de la industria más desarrollada en la provincia vecina: la vitivinícola.

 

Aseguran que las únicas aeronaves que operan para modificar artificialmente el clima en Argentina están a cargo del Gobierno de Mendoza, que posee una política orientada a la protección de las uvas viníferas, la industria más desarrollada  de la provincia vecina.

Además aseveró que “esta actividad se desarrolla dentro del territorio provincial, y sus acciones se limitan a favorecer el proceso de precipitación al inyectar en las corrientes de aire ascendentes de las tormentas, partículas de ioduro de plata (AgI), que favorecen la creación de gotitas de lluvia que impiden que el granizo alcance un tamaño suficiente para provocar daño”.

 

“Para romper la cumulonimbus habría que rociarla con alguna sustancia que pudiera absorber esos casi 126 millones de litros de agua, y así 'secar' la nube. La sílica gel absorbe hasta un 40% de su peso en agua. Pero el cloruro de calcio (CaCl2) absorbe hasta más del 100% de su peso en agua. Para esos 126 millones de litros de agua se necesitarían unos 63 millones de kilos de cloruro de calcio, unos 450 Jumbo B747 para sembrar la nube y disiparla, y solo nos faltaría un detalle: veríamos caer desde el cielo, una lluvia de partículas de cloruro de calcio cargadas de humedad, mientras se desarma la nube”, indica el artículo.

 

La idea de Saldivar concluye en que “como toda teoría conspirativa, la existencia de los 'aviones rompetormentas' es difícil de justificar fehacientemente por sus defensores. Los argumentos técnicos que destruyen el mito son irrefutables, pero lamentablemente habrá personas que prefieren seguir creyendo".

 

 

Opiniones

 

Quines: “Descreo que el hombre domine a la naturaleza”

 

Hugo Díaz Flores, presidente de la Sociedad Rural del Norte con sede en Quines, expresó: “No quiero crear ningún tipo de grieta entre productores chicos y productores grandes, considero prudente que se agoten los recursos de investigación a través de la UNSL, del INTA, de la fuerza aérea, y todos los organismos que puedan aportar un concepto real. Es cierto que la sequía en esta zona es lógica, el único árido que tiene la provincia es el del norte. Hay lugares en los que llovió y en otros no. Pero no creo en el mito de los aviones que rompen tormentas.  Si esta temática fue expuesta en foros, no participamos, no sabemos dónde se realizaron, ni quién los organizó. Me parece desleal de parte del ministro, trasladar las reuniones del Consejo Agropecuario provincial a febrero, cuando hay temas candentes como la seca, el dique La Huertita, la inseguridad y los avatares del clima. Hay muchos temas a tratar, queremos en conjunto proponer algunos esfuerzos para salir adelante. En esto no podemos tomarnos vacaciones, sino que hay que actuar inmediatamente. Descreo en la posibilidad de que el hombre pudiese dominar la naturaleza, lógicamente que no pasarían tantos desastres en el mundo. Espero que se haga un estudio y se dé por terminada la situación”.

 

 

Nicolás Ríos Centeno, ingeniero agrónomo de la zona de Fraga

 

“Lo que hacemos desde hace muchos años es escuchar justamente a los que saben, a los expertos, a los climatólogos. El mismo gobierno de San Luis en un momento convocó a todas las partes que reclamaban y quedó demostrado que eso de los aviones rompetormentas no existe, que es mito. Y el dato más reciente que tengo es el de la charla que dio Leonardo de Benedictis en la Sociedad Rural Río Quinto, hace 3 o 4 meses. La gente sigue hablando del tema cuando no hay ninguna evidencia, ni justificación técnica, ni económica, de que los aviones se usen en San Luis. Tampoco me explico quién saldría beneficiado de que no llueva. Todos los productores agrícolas y ganaderos, estamos rogando todos los días que llueva”, aseveró el ingeniero agrónomo Nicolás Ríos Centeno, de la empresa Ser Beef.

 

 

Ariel Ayello, presidente de la Sociedad Rural Río V de Villa Mercedes

 

Otra de las voces que se sumó a opinar sobre el mito de los aviones rompetormentas que por estos días volvió a la escena fue Ariel Ayello, quien preside la Sociedad Rural Río V. “Como cabeza de la institución, no tenemos algo concreto y definido, si bien hemos ido a varias reu-niones y charlas, nunca logramos un informe de algún ente que competa en estas cosas que sea tan así. Así que creo que habría que hacer un estudio exhaustivo y remitirse a los entes oficiales, porque por ahí, por comentarios, me parece un poco ina-propiado hablar de un tema tan delicado. Posiblemente haya algunos planes de lucha contra el granizo, lo que no sé qué tan grande sería, ni qué superficie, ni cuánto cuesta, o sea, no creo que sea tan masivo. Pero escapa a mi conocimiento y si realmente son reales o no estos aviones rompetormentas”, dijo.

 

 

Valle del Conlara: “Meteorólogos insisten en que es un mito”

 

“Siempre que participamos en alguna reunión de la Coprosa, surge el tema de los aviones tirabombas. En una oportunidad traje a Naschel, al meteorólogo  Federico Norte, quien dijo que es imposible, desviar la naturaleza es muy difícil. Lo que se sabía hacer en Mendoza eran bombas por sectores. Este año estuvo otro meteorólogo, Leonardo de Benedictis y volvieron a retomar el tema y respondió exactamente lo mismo. Este es un mito que hay que derribar. Entonces creo que lo que tendría que hacer la provincia es poder investigar por intermedio de la fuerza aérea, radares, o las formas que tenga, para poder desterrar ese mito. Pienso que es un mito más que una realidad. A veces los productores más chicos le echan la culpa a los productores más grandes, y estos salen al cruce. Hace años que intentamos terminar con esto. Todos sabemos que el problema ha sido climático y no por la presencia de aviones que casualmente vayan a romper tormentas. Estos tres últimos años los productores se han visto perjudicados por la falta de lluvias por el fenómeno de La Niña”, opinó Arnaldo Aimale, presidente de la Sociedad Rural del Valle del Conlara.

 

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