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Choque fatal: piden prisión en suspenso para la conductora

El fiscal solicitó una pena de tres años, pero que el cumplimiento en la cárcel quede en suspenso.

Por redacción
| 30 de septiembre de 2022
Alegatos. La acusada y su abogado, los abogados de la familia de la víctima y el fiscal de juicio (de izquierda a derecha). Foto: Fer Miranda.

Este jueves, el fiscal de juicio, Maximiliano Bazla, le solicitó a la Cámara Penal 2 de Villa Mercedes la pena que considera debe ser aplicada para Silvia Caballero, la conductora de una camioneta que en un accidente provocó la muerte del reconocido oncólogo Gustavo Domínguez. No fue tan severo como la condena solicitada en su momento por la fiscal de primera instancia. Requirió tres años de prisión en suspenso y no cinco años, como había requerido su par, Verónica Alonso Ernst. Por ser una pena que no supera los tres años, la acusada tiene la posibilidad de que el cumplimiento en la cárcel quede en suspenso; en otras palabras, podría sobrellevar su condena en libertad. El abogado de la familia de la víctima, en cambio, pidió que la mujer sea sentenciada a cuatro años y medio de prisión de cumplimiento efectivo, en la cárcel. Mientras que la defensa insistió de nuevo con la suspensión del juicio y en el caso de que la misma le sea negada, directamente apuntó a la absolución de su clienta.

 

El primero en exponer fue Jorge Pereira, el representante de los Domínguez. En un breve alegato, el letrado señaló que quedó claramente demostrado que el accidente ocurrió el 22 de octubre de 2017, alrededor de las dos de la madrugada, en el cruce de las calles Sallorenzo y Lainez, que el vehículo que embistió fue la camioneta que manejaba la acusada y el rodado embestido fue la moto en la que circulaba el médico.

 

Así lo establecieron las pericias accidentológicas, las fotografías y lo que, a simple vista, podía deducirse del estado en el que quedaron los vehículos, dijo. Remarcó que tampoco quedaron dudas de que Caballero ni siquiera frenó tras chocar a Domínguez. "No se detuvo ni se bajó a auxiliarlo, siguió la marcha", recordó y, en esa huida desesperada, la chapa patente de su pickup quedó en el lugar del siniestro.

 

Pereira recordó que la acusada más tarde se presentó en una comisaría para dar cuenta de que ella había colisionado a la víctima, pero fue luego de "un considerable tiempo, de dos horas".

 

El fiscal de juicio coincidió con Pereira. Dijo que no está sujeto a discusión que Caballero conducía el rodado que chocó a la víctima; tampoco hay dudas de que ella jamás frenó y siguió la marcha.

 

No obstante, Bazla aclaró que no hubo dolo, es decir que no existió la intención de provocar el choque. Fue un accidente, pero la acusada sí incurrió en la violación del deber que tiene quien conduce un vehículo.

 

"Ella le dijo a todo el mundo 'no lo vi, no lo vi'", recordó el funcionario. Eso demuestra que no tuvo cuidado cuando estaba al volante, porque pasó por una calle de doble circulación sin ver si alguien venía de los dos lados.

 

El defensor Pascual Celdrán argumentó, por el contrario, que el hecho no está ni someramente acreditado porque, para empezar, las pericias estuvieron mal hechas. Las medidas de la primera pericia no coinciden con la segunda.

 

Si esos estudios hubieran sido hechos como corresponde, tal vez estaría demostrado que el ángulo de visión que tenía Caballero le impedía advertir si alguien circulaba por la otra arteria. "El ancho de una calle influye para entender la mecánica de un accidente, pero acá parece que cualquier perito puede poner lo que se le ocurra", criticó.

 

Por otro lado, aseveró que tampoco hubo una violación al deber de la conducta de parte de su clienta, pues tanto la acusada como la víctima tenían la obligación de cuidar el paso de acuerdo a lo que les indicaba el semáforo, que en el caso de Domínguez estaba en rojo, con la luz intermitente.

 

Al final de los alegatos, el tribunal le dio la oportunidad a la mujer de decir sus últimas palabras antes de pasar a deliberar. "Quiero que se haga justicia y se entienda que fue un accidente. Estos cinco años no fueron una burla de parte mía, como dicen; para mí fueron una tortura. No estuve bien defendida por los dos primeros abogados que tuve (...) Nunca tuve mala intención", expresó.

 

Los jueces darán su veredicto la mañana del lunes.

 

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