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Otra vez, "Dracarys"

La precuela de "Game of thrones" enloquece a los fanáticos por varias similitudes con la historia escrita por George R R Martin. Incesto, disputas de poder y un final imposible de arruinar son  los motivos que ponen la piel de gallina ante la orden de lanzar llamas de dragón. 

Por Astrid Moreno
| 26 de septiembre de 2022

Dracarys”, gritó Rhaenyra Targaryen en el primer capítulo de "House of the dragon" e inmediatamente el dragón “Syrax“ abrió la boca y emitió una llamarada que convirtió en polvo los cuerpos de sus recientes fallecidos hermano, Baelon y su madre, la reina Aemma. En ese momento, y con piel de gallina mediante, los fanáticos de "Game of thrones" lo supieron: un nuevo éxito en torno a la dominación del Trono de Hierro había comenzado.

 

Inmediatamente, las redes se colmaron con la comparación de otra rubia inolvidable diciendo la misma palabra que en valyrio antiguo significa “fuego de dragón”. El personaje es Daenerys de la Tormenta de la Casa Targaryen, la que no arde, Khaleesi del Gran Mar de Hierba, madre de dragones, rompedora de cadenas, reina de los Ándalos, los Rhoynar y los Primeros Hombres, de Meereen y los Siete Reinos, señora de Rocadragón, protectora del Reino y, su título más doloroso, reina de Cenizas. También llamada por su trágico amante “Dany”.

 

Por ser una precuela, “HotD”, que ocurre 172 años antes que la serie iniciadora de la historia ficticia, tiene resuelto el primer y único tropiezo que los fans le critican, y no le perdonan, a "GOT": su incoherente final. Durante la última temporada de la serie que finalizó en 2019, la mayoría de los personajes hicieron todo lo opuesto a lo que sus personalidades, perfectamente construidas durante siete temporadas, harían. Un Jon, siempre honroso, convertido en traidor; una Cersei temerosa con una muerte poco trascendente para lo épico de su rol, y una Arya que se movió durante toda la serie a fuerza de su deseo de venganza y que decide, a metros de su objetivo final, retroceder y pasar el último episodio perdida por “Desembarco del rey” solo porque “El Perro” saca su lado novelesco y, muy al estilo del Chavo del 8, le suelta un discurso que podría resumirse en: “La venganza nunca es buena, mata el alma y la convierte en cenizas de dragón”. O algo así. 

 

El final fue tan desastroso que los fans todavía le piden a HBO que rehaga la octava temporada. Quizás si George R. R. Martin, escritor y creador de la historia, se dignara a terminar los dos últimos libros de la saga “Sangre y fuego” acallaría las críticas. El autor, quien a pesar de participar del guion de "GOT" prometió un final diferente en sus libros, todavía trabaja en “Vientos de invierno” (que inició a escribirlo en 2011), la sexta entrega, y tiene planes de realizar un séptimo y último escrito titulado provisoriamente como “Sueño de primavera”.

 

Pero, de regreso a “HotD” y con el final fuera de discusión, solo resta sentarse en el sillón y disfrutar de los capítulos que HBO Max escatima subiendo uno por semana, todos los domingos a las 22. ¿No se pierde el sentido de pagar una plataforma de streaming? El objetivo era evitar las molestas esperas que produce la televisión de tener que engancharse a cierta hora todos los días para seguir una serie. 

 

Discusión aparte, hay algunas similitudes que pueden ser el motivo de la nueva admiración de los fanáticos de "GOT" sobre "House of the dragon". Primero, lo primero. La introducción de “HotD” es tan atrapante, e imposible de omitir, como la de “GOT”. Es un recorrido por el linaje Targaryen a través de la destruida ciudad de Valyria. 

 

En los primeros episodios de la serie se ve a Viserys, padre de Rhaenyra y quien inicia como rey y poseedor del Trono de Hierro, frente a una laboriosa maqueta, una representación en miniatura de la antigua ciudad. Debido a su rol carente de personalidad y su escaso poder de toma de decisiones, los usuarios en redes no tardaron en decir que lo único realmente relevante que hizo fue armar la presentación de la serie.

 

Una mujer subestimada, con el temperamento y el linaje adecuados para ser la reina de los Siete Reinos y poseedora del Trono de Hierro, tiene como su única desventaja “no ser portadora de un pene”, como satirizan en las dramaturgias paganas que ocurren durante la serie. Rhaenyra y Daenerys tienen algo más en común que sus cabelleras platinadas, sus apellidos y sus dragones: son las más capaces e indicadas para gobernar (al menos en un principio). Sin embargo, solo por ser mujeres se les es negado. 

 

 

La primera temporada cuenta con diez capítulos. El último será transmitido el 23 de octubre y durará más de una hora.

 

 

Todas las muertes de “GOT”, y la serie en sí, podrían haberse evitado si Bran Stark no hubiese visto a Cersei y su hermano, Jaime Lannister, mientras tenían relaciones sexuales. Los Targaryen, al igual que muchas familias monárquicas de la historia de la humanidad (la misma Cleopatra se casó con dos de sus hermanos), tienen una larga tradición de mantener vínculos sexuales y conyugales entre parientes para mantener el linaje. 

 

El padre de la propia Daenerys, Aerys II, se casó con su hermana, Rhaella, con el fin de mantener la pureza de la sangre. Como consecuencia, la larga línea de hijos concebidos bajo incesto es el motivo por el que los Taergaryen terminan cayendo en una locura que les provoca descontrolados deseos de poder y tendencias piromaníacas (mala combinación si se tiene en cuenta que son amos de dragones).

 

Daenerys, aunque sin saberlo al principio, se enamora y empareja con su sobrino Aegon VII (Jon Snow). Como fiel precuela, Rhaenyra y su tío, Daemon, repetirán esta tendencia que precede a su familia desde su génesis, a pesar de los intentos de Viserys de desposar a su hija con el heredero de otra casa importante.

 

Es en el quinto episodio de la nueva serie, a la mitad de la historia, cuando los guionistas desactivaron otro recuerdo, “La boda roja”. Finalmente, Rhaenyra acepta casarse y, lejos de ser una escena rococó y romántica, se tiñe de rojo; lo mismo ocurrió en la boda entre Edmure Tully y Roslin Frey, en la que la casa Stark quedó diezmada, tras la muerte de 3.500 vasallos, por una traición.

 

 

Juegos de tronos y anillos
 

 

Un método utilizado por varias producciones, pero con el único resultado realmente exitoso, fue al que recurrió “The crown” para mostrar el crecimiento de los personajes a través de actores nuevos, y de más edad, en vez de envejecer con efectos y maquillaje a los actuales en cada temporada. A la reina Isabel II en la etapa de su primera adultez la interpretó Olivia Colman. En esa oportunidad, los productores se permitieron una licencia: que su majestad tuviera los ojos marrones en vez de celestes. Gracias a una buena interpretación y a que Olivia actúa hasta con la mirada, pasó casi desapercibido. 
En “HotD” sucede algo similar: Milly Alcock es reemplazada por Emma D'Arcy en la interpretación de Rhaenyra. Aunque con el mismo color de ojos, solo el paso de los capítulos dirá cómo cae en los fanáticos.

 

Otro vínculo con la serie de la realeza británica que en noviembre lanzaría su quinta temporada, si Netflix no retrasa sus planes tras el fallecimiento de la reina de Inglaterra, es Matt Smith. El actor que hace a Daemon personificó al príncipe consorte y esposo de Isabel II, Felipe de Edimburgo. Ambos personajes, amados y odiados por igual, fueron dotados de la sensualidad del actor que lo hace magnético y recibidor de varios halagos.

 

Y como si no hubiera relaciones suficientes, además de la evidente trama sobre el poder y la obtención del trono —ya sea el de hierro o el británico—, las dos series forman parte del listado de las producciones más caras de la historia. “The crown” cuesta 13 millones de dólares por capítulo, mientras que “HotD” alcanza los 20 millones. De todas formas, son cifras discretas comparadas con los 58 millones de dólares que le cuestan a Amazon producir un episodio de “El señor de los anillos: los anillos del poder”, la ocupante del primer puesto.

 

Las precuelas y las series basadas en hechos reales dominan los rankings de visualizaciones en las plataformas de streaming. Es el combo completo compuesto por éxitos anteriores, que les dejan un buen piso de fanáticos; historias conocidas, y sórdidas, y las repeticiones de las fórmulas del éxito (siempre y cuando se aprenda de los errores cometidos). Después de todo, somos animales de costumbre adiestrados a fuerza de una buena ficción, inspirada en la realidad, y fuego de dragón. Dracarys.
 

 

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