SAN LUIS - Lunes 15 de Agosto de 2022

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Silo bolsa, recurso clave que está en el ojo de la tormenta

La necesidad de dólares que tiene la política hizo que muchos pusieran la mira en la mejor herramienta que tienen los productores para defender sus cosechas en tiempos de crisis.

Por Marcelo Dettoni
| 31 de julio de 2022
Riesgo. La exposición en el campo deja la cosecha a merced del vandalismo, y más en tiempos políticos turbulentos. Foto: Revista El Campo.

En tiempos en los que el Gobierno, desesperado por la falta de dólares, le pide al campo que liquide la soja guardada, volvió a cobrar protagonismo el silo bolsa, que es un recurso muy usado en la Argentina para guardar las cosechas. De bajo costo, fácil implementación y alta eficiencia, se consolidó en Argentina como una alternativa viable de almacenamiento y conservación.

 

En el país, se acopian en silos bolsas  cerca de 45 millones de toneladas por año. Y es además una industria que los exporta, junto con embolsadoras, extractoras y carros tolva autodescargables, a más de 50 países, principalmente Brasil, Uruguay y Sudáfrica.

 

 

Cada año se exportan silos bolsas fabricados en la Argentina por más de U$S 50 millones, sobre todo a Brasil, Uruguay y Sudáfrica.

 

 

La tecnología de almacenamiento de granos en bolsas plásticas ayudó a incrementar la eficiencia y la coordinación del sistema de comercialización. En las últimas dos décadas, aumentó la capacidad de almacenamiento de una producción que se duplicó, reduciendo el costo de este servicio a la mitad debido a la mayor oferta y la competencia entre sistemas. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario que data de 2018 asegura que se acopian un promedio de 45 millones de toneladas.

 

El desarrollo de esta tecnología se debe a la convergencia de la necesidad de almacenamiento contra la falta de financiación para ganar en infraestructura, más el crecimiento de la producción de granos y el hecho de que mucha de la producción se realiza en campos alquilados. Así, las bolsas plásticas permitieron aumentar la capacidad de almacenamiento de granos en el propio establecimiento productor, con notable influencia en los requerimientos estacionales de transporte.

 

 

 

Así, es más fácil flexibilizar la planificación de las ventas y aumentar la eficiencia de la logística de comercialización de la producción agrícola, al existir un mayor margen de tiempo para despachar la producción a destino.

 

Esta tecnología fue introducida en el país en 1994 y a partir del año siguiente el INTA comenzó los primeros ensayos en Argentina, mientras los antecedentes de investigación en el mundo eran muy escasos. Por eso hubo algunas pérdidas importantes, ya que faltaba experiencia y conocimiento.

 

Anualmente se consumen en la Argentina cerca de 65.000 toneladas de plásticos para fabricar diferentes productos para la agricultura. De ese total, los silos bolsas demandan cerca de 30 mil toneladas por año, un 40% del total.

 

El silo bolsa es un sistema que permite almacenar granos secos de maíz, soja, trigo, girasol y arroz a bajo costo y con óptimas condiciones de calidad. Las bolsas se fabrican con polietileno de baja densidad de aproximadamente 250 micrones de espesor, fabricado por el método de extrusado. Las bolsas están constituidas por tres capas de las cuales la exterior es blanca, tiene aditivos especiales (dióxido de titanio) y sirve para reflejar gran parte de la radiación. La capa intermedia no tiene características especiales, mientras que la interior es negra para evitar los rayos ultravioleta.

 

Las dimensiones pueden ser considerables. Un silo bolsa típico con capacidad de almacenamiento de 200 toneladas consiste en un cilindro de unos 75 metros de largo y 2,70 metros de diámetro. Este sistema genera un ambiente hermético en el interior del silo bolsa, prácticamente sin intercambio de aire con el exterior. Adentro aumenta la concentración de dióxido de carbono y disminuye la concentración de oxígeno. Estos cambios de la atmósfera interior propician el control de la actividad de insectos y reducen el desarrollo de hongos.

 

El productor tiene múltiples ventajas porque el silo bolsa permite almacenar en origen a un bajo costo y se complementa con otros sistemas de guarda. Puede absorber de 3 a 4 cosechadoras al mismo tiempo y ante adversidades climáticas, permite que en caso de falta de piso por exceso  de lluvias, la cosecha pueda ser almacenada en el campo, esperando mejores condiciones para transportarla. Esto lleva a optimizar la cosecha, reduciendo las pérdidas de rendimiento por retrasos.

 

También permite extender los tiempos de venta de la producción, con una mejor administración y planificación, y realizar un manejo más eficiente de la comercialización, algo que hoy molesta a quienes ven en el campo un nicho al cual exprimir los dólares en cualquier momento del año.

 

El bolsón independiza a la cosecha de la disponibilidad de camiones, lo que implica un ahorro en fletes al poder transportar la cosecha fuera de estación, cuando el costo es menor. No requiere tratamientos insecticidas adicionales, lo que se traduce en un menor daño ambiental y en menores costos de poscosecha, ayudando al productor a evitar la venta de granos cuando los precios se deprimen.

 

Ofrece la posibilidad de separar diferentes tipos de semillas y calidades de grano, con un beneficio económico importante. Esto, a su vez, genera un importante aporte a la trazabilidad, identificando la producción según la calidad.

 

El inconveniente quizá sea que su cuidado es más demandante de atención que otro tipo de ensilado, sobre todo en cuanto al llenado, vaciado, control de roedores y seguridad por robo o vandalismo. Un mal llenado, un cerrado defectuoso de las bolsas al momento de producirse el llenado, la ruptura de la bolsa por piedras, la filtración de agua por alguna rotura o el ingreso de roedores al interior de la bolsa, se traduce en una pérdida de calidad y cantidad de la producción almacenada.

 

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