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Los científicos trabajan sin descanso contra el coronavirus

En este momento hay más de 500 proyectos de investigación en marcha en todo el país, que contemplan cada etapa de la enfermedad. En todos están involucrados integrantes del Conicet. La UNSL empezó con la producción de alcohol en gel y jabones, y ahora elabora un prototipo de respirador.

Por redacción
| 31 de mayo de 2020
Los investigadores argentinos descifraron el genoma del virus, crearon test rápidos y respiradores.

Desde que se declaró la pandemia de coronavirus en todo el mundo, la comunidad científica argentina comenzó una carrera sin descanso: primero para conocer la cepa del virus que circulaba en el país, luego generó los kits para detectarlo de manera rápida, al mismo tiempo comenzaron a crear prototipos de respiradores para las salas de Terapia Intensiva, produjeron alcohol en gel y jabones cuando eran insumos escasos, y hasta promovieron la aplicación de plasma con anticuerpos de enfermos curados como tratamiento de la enfermedad, para la que todavía no existe una medicación. 

 

Los primeros en trabajar fueron los técnicos del laboratorio del Instituto Malbrán, quienes tuvieron la tarea de realizar los testeos de todo el país hasta que pudieron capacitar a otros centros y ahora 106 entidades hacen el procesamiento en las 24 jurisdicciones. Además, los investigadores del Malbrán fueron quienes identificaron la circulación de las tres cepas diferentes de la COVID-19 en Argentina y lograron la secuenciación del genoma completo del SARS-CoV-2.

 

Semanas después en el ICT Milstein-Conicet, ubicado en el barrio porteño de Mataderos, lograron crear un test del virus de producción enteramente nacional del que ya hicieron cientos de miles para detectar el coronavirus en menos de dos horas.

 

Enseguida, desde otros puntos del país se conocieron similares iniciativas como la que llevan adelante expertos de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), de la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo) y del Instituto de Química de San Luis (Inquisal) de doble dependencia Conicet/UNSL, quienes trabajan articuladamente para desarrollar un test genómico de detención rápida para nuevos virus corona causantes de COVID-19.

 

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) está en la recta final de la producción local de respiradores de Terapia Intensiva. Fueron desarrollados solo con insumos nacionales en 55 días por sus investigadores, junto a pequeñas empresas. En este punto también la UNSL trabaja en un proyecto de estudiantes y graduados de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales que aspira a desarrollar un prototipo de equipo de ventilación basado en la automatización de un “Ambu Bag” manual, con tecnología accesible en todo el territorio nacional.

 

Una vez que todos los laboratorios (provinciales y privados) comenzaron a testear a la población, el gobierno nacional lanzó el portal para que las provincias controlen el cumplimiento de la cuarentena en tiempo real. Además, se cargan los datos de casos positivos en cada jurisdicción, los que se recuperan y los fallecidos. Esa plataforma dio nacimiento a la aplicación móvil CuidAR.

 

Al mismo tiempo el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación llamó a concurso en todo el país para la presentación de proyectos de investigación para combatir la pandemia. Se presentaron 532 en cuatro categorías: atención social, económica, comunitaria, educativa-cultural y ambiental; de control y monitoreo; de desarrollo de productos y materiales; y de diagnóstico y tratamiento.

 

El denominador común es que en todos esos avances, proyectos y estudios hay uno o más investigadores del Conicet involucrados. Para entender este fenómeno, el director del Centro Científico Tecnológico Conicet-San Luis, Luis Cadus, explicó que “la realidad mundial a partir de la pandemia es una gran oportunidad para poner de relieve las grandes capacidades que el Conicet tiene. De nuevo en ese imaginario cultural que tiene la sociedad argentina se da la posibilidad de que el Conicet haya podido demostrar, en su ensamble con las universidades y sus más de 300 institutos de investigación en todo el país, su utilidad”.

 

El ingeniero químico detalló, además, que esos avances incluyen “desde poder desarrollar un kit de testeos como otros cinco o seis países en el mundo lo pueden hacer, hasta entender socialmente lo que implica el aislamiento, porque se han hecho estudios para poder comprender la psicología del aislamiento social preventivo y, de esa manera, auxiliar a la sociedad”.

 

Esos avances “le han podido dar a nuestra sociedad una esperanza de que tenemos conocimiento y también asegurarle mucho más para el futuro. Está claro que una de nuestras principales funciones es desarrollar recursos humanos, que además son altamente calificados. Pero si no tenemos un sector productivo que los use, se van del país”, dijo Cadus.

 

El doctor en química opinó que “la Argentina hoy tiene una ventaja frente al resto del mundo, a partir de esta pandemia, porque puede producir sus propios alimentos y darle valor agregado, lo mismo puede hacer con los medicamentos y sus insumos. Y esa es una decisión estratégica para la que el Conicet es funcional”.

 

Y agregó: “Lo que necesitamos es un Estado activo que se hizo presente muy rápido aprobando una gran cantidad de proyectos que ya están en pleno trabajo en la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología. Y hay otra gran cantidad en el Programa de Proyectos Federales que están en evaluación. Esto permite decir que cuando tenemos decisión política podemos orientar los recursos adecuados para resolver los problemas que afectan a nuestro pueblo”. 

 

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