"El Flaco" Aumada, el rey de la perseverancia y del sacrificio
El pugilista puntano obtuvo en Tucumán el título sudamericano de la categoría Pesados. Lo festejó con una autobomba de bomberos por el centro de la ciudad
Marcos “El Flaco” Aumada cumplió un sueño en base a mucho trabajo, tesón y sacrifico. El sábado en el “Jardín de la república” abrazó el título de campeón Sudamericano de la división peso pesados, al vencer de manera contundente e inobjetable al brasileño Carlos Ailton Santos Nascimento, alias “Falcao”.
“El Flaco”, quien que sabe de sinsabores, de estar siempre luchando cuesta arriba, pasó en los minutos finales un susto, un resbalón, cuando ya todo estaba sellado. Pero ese percance fue solo eso, una pequeña alarma de la que se repuso rápidamente y los jurados, de manera unánime, reconocieron su superioridad a lo largo del combate desarrollado en el ring del complejo Belgrano.
Alberto Gastón Barroso al referirse a la hazaña de “El Flaco” Aumada y a lo acontecido en el último round, que fue no apto para cardíacos, expresó que en el último round, el puntano se resbaló y recibió la cuenta. Por un instante, muchos pensaron que el sueño se terminaba ahí, pero no.
"Marcos se repuso y completó un trabajo increíble durante los 10 rounds. Dejó todo arriba del ring y demostró por qué merecía ser campeón sudamericano de los pesos pesados", dijo su entrenador.
Ahora, “El Flaco”, a los 39 años y con 50 combates como profesional, inscribió y puso su sello en la historia grande del boxeo argentino y sudamericano.
“Esta es una felicidad grande que se merecía mi familia, se los había prometido y al gran equipo de trabajo que confió en mí. Gracias a todos ellos pude terminar los 10 rounds sin sentir cansancio”, expresó muy agradecido el boxeador puntano, quien quiso resaltar el respaldo que tuvo en Tucumán, donde se sintió como en su casa, según dijo.
“Gracias a todos los que nos apoyaron, en especial a mi familia. Y, a los que no lo hicieron, dándome la espalda, les digo que este triunfo es también para ellos”.
Sobre el desarrollo del combate detalló que siempre trabajó muy tranquilo: “Vinimos a boxear, sabíamos que el nocaut podía llegar, no nos apuramos porque sabíamos que las manos dolían, sabiendo de fortaleza física por la gran preparación que hicimos y eso tuvo su premio, porque lo logramos todo a pulmón”.
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