Entre el despilfarro publicitario y la crisis de los salarios estatales
Mientras la gestión de Claudio Poggi recicla iniciativas pasadas y vuelca cifras millonarias en pauta periodística, el 80% de los empleados públicos no cubre la canasta básica.
La gestión del gobernador Claudio Poggi atraviesa un marcado declive en materia de ideas y planificación estructural. Ante la ausencia de conquistas genuinas para mostrar, el Ejecutivo ha optado por una estrategia repetitiva: “copiar y pegar” proyectos de administraciones anteriores —incluso de sus mandatos previos— para presentarlos con un lavado de cara superficial. Iniciativas recicladas como el plan de bicicletas TuBi o la Alarma Ciudadana son un claro reflejo de una agenda gubernamental que carece de sustancia propia.
Sin embargo, lo que no genera por interés periodístico orgánico, la gestión intenta compensarlo con la billetera pública. A contramano del eslogan de época que proclama la falta de recursos (“no hay plata”), la gobernación vuelca montos desproporcionados en blindaje mediático y promociones de escaso impacto real.
Desde contrataciones millonarias a figuras del espectáculo —como Marley o Sofía «Jujuy» Jiménez, cuyos pasajes no lograron mover el amperímetro del turismo local— hasta pautas permanentes en grandes medios nacionales como el Grupo Clarín o guiños estratégicos hacia los dueños de portales digitales como Infobae.
Un ejemplo reciente de este acercamiento fue la participación del propio Gobernador en la Facultad de Derecho de la UBA durante la presentación de “El Libertador”, el proyecto audiovisual de Infobae impulsado con inteligencia artificial sobre el encuentro entre San Martín y Sarmiento; un acto institucional que busca justificar el financiamiento y acompañamiento provincial bajo la premisa del resguardo histórico y la identidad.
La paradoja resulta indignante para la sociedad puntana. Detrás de las fotos oficiales, la complicidad con sectores del poder nacional y las portadas compradas para publicitar obras menores como el ripeo de caminos, la realidad socioeconómica golpea con dureza a las familias locales.
Hoy, el 80% de los trabajadores estatales percibe haberes por debajo de la línea de pobreza. En el San Luis real, las familias sufren salarios asfixiantes y carencias cotidianas, mientras en la versión publicitaria del gobierno, los millones se escurren en mantener viva la ilusión de una gestión que no arranca.
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