Estancia Grande: sin responsables, sin imputados y sin respuestas por el incendio
La ministra de Seguridad, Nancy Sosa, habló de hipótesis y posibles detenciones, pero la investigación sigue sin resultados públicos. Tampoco hay una estimación oficial de los daños.
Pasaron más de tres semanas desde que el fuego arrasó miles de hectáreas en Estancia Grande, alcanzó viviendas, destruyó monte nativo y dejó una enorme cicatriz ambiental. Sin embargo, hasta ahora no hay responsables identificados, imputados ni explicaciones públicas sobre avances concretos de la investigación.
Las llamas se apagaron. Las preguntas, no.
La causa quedó bajo la órbita del fiscal Juan Pablo Díaz Estopiñán, pero desde aquellos días de emergencia no se conocieron públicamente medidas que permitan saber si la investigación logró acercarse a determinar quién o quiénes iniciaron el incendio.
El silencio contrasta especialmente con las afirmaciones que realizó la ministra de Seguridad, Nancy Sosa, cuando el fuego todavía ocupaba el centro de la agenda provincial.
La funcionaria aseguró entonces que se había logrado establecer un rango horario y una zona donde habría comenzado el incendio. Incluso sostuvo que el origen podría estar relacionado con otro hecho y señaló que ya se habían recopilado entrevistas, informes técnicos y declaraciones de vecinos.
Sosa fue todavía más lejos: habló de la posibilidad de que la responsabilidad recayera sobre más de una persona y dijo que el Ministerio aguardaba instrucciones del fiscal respecto de eventuales detenciones.
Más de tres semanas después, nada de aquello tuvo una traducción pública en resultados judiciales.
No hay detenidos. No se conocen imputados. Tampoco se informó si aquella hipótesis inicial continúa vigente, fue descartada o aparecieron nuevas líneas investigativas.
La pregunta resulta inevitable: ¿qué ocurrió con las pistas que el Gobierno decía tener?
También permanece sin respuesta otro interrogante central. Si se había determinado un rango horario y una zona de inicio, ¿qué permitieron establecer las declaraciones de los vecinos, los informes técnicos y las restantes pruebas recolectadas?
El incendio consumió alrededor de siete mil hectáreas, según las primeras estimaciones difundidas tras el desastre. Hubo viviendas alcanzadas por las llamas, otras destruidas, pérdidas materiales y un impacto severo sobre el bosque nativo y la fauna. Pero tampoco se conoce, hasta ahora, una evaluación integral y oficial de los daños ambientales y económicos.
La ausencia de respuestas adquiere otra dimensión porque los incendios forestales dejaron de ser únicamente una discusión provincial.
En las últimas semanas, el debate llegó al Congreso Nacional alrededor de las modificaciones vinculadas al régimen de tierras incendiadas y la Ley de Manejo del Fuego. La discusión puso nuevamente en primer plano una cuestión sensible: qué ocurre con los territorios después de que el fuego destruye ambientes naturales y qué herramientas existen para evitar que detrás de un incendio aparezcan intereses económicos.
En San Luis, mientras ese debate adquirió dimensión nacional, todavía falta responder una pregunta mucho más elemental: quién prendió fuego Estancia Grande.
Durante los primeros días hubo anuncios, hipótesis y declaraciones oficiales. Se habló de horarios, lugares, testimonios, informes técnicos y hasta de eventuales detenciones.
Después llegó el silencio.
Y mientras el paisaje comienza lentamente a esconder las marcas más visibles del incendio, la causa judicial parece seguir cubierta por las cenizas.
¿Dónde comenzó exactamente el fuego? ¿Qué determinó el informe técnico de Bomberos? ¿La Fiscalía mantiene la hipótesis anunciada por la ministra? ¿Cuántas personas fueron identificadas o interrogadas? ¿Se descartaron sospechosos? ¿Qué ocurrió con la posibilidad de detenciones mencionada públicamente? ¿Cuál es finalmente la magnitud económica y ambiental del desastre?
Son preguntas que, después de más de tres semanas, deberían empezar a tener respuestas.
Porque encontrar a los responsables de un incendio de semejante magnitud no solamente permitiría esclarecer uno de los mayores desastres ambientales recientes de San Luis. También permitiría saber si el fuego fue accidental o intencional y, fundamentalmente, qué ocurrió aquella madrugada en Estancia Grande.
Por ahora, quedan siete mil hectáreas quemadas, vecinos que sufrieron pérdidas y un daño ambiental todavía sin dimensionar completamente.
Responsables, imputados y respuestas, ninguno.
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