Vientos, feriados, caña con ruda, aumentos e infancias, los hits del agosto que comienza
La tradición dice que antes de desayunar hay que tomar tres sorbos de una bebida especial, “por la salud, por el amor y por la suerte”. Y porque los aumentos que vienen no sean tan bruscos.
Llamado el mes de los vientos, el octavo del año comienza un sábado...con mucho viento. Pero el agosto que está en su amanecer tiene muchas otras cosas por delante, algunas muy variadas. Por lo pronto, es especial para los puntanos porque se celebra el Día de San Luis.
El martes 25 será feriado por el recuerdo de un nuevo aniversario de la fundación de la ciudad, por lo que los habitantes de la provincia serán de los pocos argentinos que tendrán dos feriados en el mes. El otro, nacional, será el lunes 17 –lo que conformará un fin de semana largo- por el aniversario de la muerte del general San Martín.
El día anterior, domingo 16, al ser el tercer domingo de agosto, será el Día de la Niño por lo que los chicos esperarán para recibir sus regalos y los padres verán padecer un poco sus bolsillos ante una fecha que, paradójicamente, el comercio espera con ansias. Lo que suceda a nivel comercial este año es una verdadera incógnita.
Sobretodo porque el mes que comienza llegará con aumentos en alquileres, prepagas y colegios privados. El ajuste más fuerte volverá a darse en los alquileres alcanzados por la antigua ley, que tendrán una actualización de 34,95%,
Además, el Gobierno Nacional debe debe oficializar en los próximos días las subas de las tarifas de luz y gas y, además, definir si aplica un ajuste o mantiene sin cambios el impuesto a los combustibles líquidos que tienen impacto directo en los precios finales de la nafta y el gasoil en todo el país.
La llegada de agosto además vuelve a activar una de las tradiciones más arraigadas del folclore rioplatense: beber caña con ruda el primer día del mes para “espantar los males” y atraer la buena fortuna.
Aunque hoy se vive como un ritual popular, su origen se remonta a prácticas de los pueblos originarios del litoral, que asociaban agosto con un período de fragilidad física y espiritual.
Era el mes de los vientos fríos, de las enfermedades respiratorias y de la escasez de alimentos; por eso, se recurría a plantas consideradas protectoras, entre ellas la ruda macho, combinada con un alcohol fuerte que potenciara su efecto.
Con el paso del tiempo, la costumbre se mezcló con creencias criollas y guaraníes, y terminó convirtiéndose en un gesto simbólico que se transmite de generación en generación. En muchas familias, la preparación se realiza días antes: se coloca la ruda en un frasco con caña blanca y se deja macerar hasta que la bebida adquiere un tono ambarino y un aroma intenso.
El 1° de agosto, antes de desayunar, se toman tres sorbos —“por la salud, por el amor y por la suerte”— o simplemente para “limpiar el camino” de lo que vendrá. La tradición también se practica en comercios, ferias y reuniones comunitarias, donde la bebida se comparte como un acto de protección colectiva.
En distintas regiones del país, especialmente en el litoral y el norte, la caña con ruda conserva un fuerte componente ritual. En Santa Fe y Corrientes se la considera parte del calendario cultural, mientras que en ciudades patagónicas como Río Gallegos la costumbre ha resurgido en los últimos años, impulsada por grupos que buscan recuperar prácticas ancestrales y resignificarlas en clave contemporánea.
Allí, algunos comercios preparan la bebida de manera artesanal y la ofrecen a vecinos y turistas, reforzando la idea de que agosto es un mes para “cuidarse” y renovar energías.
Más allá de su dimensión simbólica, la ruda es una planta históricamente valorada por sus propiedades medicinales: se la ha utilizado para aliviar malestares digestivos, estimular la circulación y actuar como repelente natural.
Sin embargo, su consumo debe ser moderado y responsable, ya que en dosis altas puede resultar tóxica. En el ritual tradicional, la caña con ruda no se bebe por sus efectos farmacológicos sino por su carga cultural, como un gesto que conecta a las personas con una memoria colectiva que atraviesa siglos.
Hoy, en pleno siglo XXI, la práctica se mantiene viva porque combina identidad, pertenencia y un pequeño acto de fe. Para muchos, es una forma de empezar el mes con intención; para otros, un puente con las raíces de los pueblos que habitaron estas tierras mucho antes de la modernidad.
Lo cierto es que cada 1° de agosto, en casas, bares, mercados y reuniones familiares, la caña con ruda vuelve a circular como un recordatorio de que las tradiciones populares siguen encontrando su lugar en la vida cotidiana.
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