Guadalupe, un rostro infantil que lleva cinco años de silencio
La tarde del 14 de junio de 2021 Guadalupe Lucero fue vista por última vez en el barrio 544 Viviendas de San Luis. Desde entonces se tejieron cientos de hipótesis pero la nena no aparece. En medio, la impresión de que el Gobierno dejó de buscar tras hacer uso y abuso político del doloroso hecho.
Guadalupe Lucero es un misterio doloroso, una espina clavada en el corazón de la sociedad puntana que no puede desprenderse con facilidad. La nena que desapareció hace cinco años hoy tendría 10 y debería estar con su familia, jugando como lo hacía aquella fatídica tarde fría todavía en pandemia.
Hace exactamente cinco años a la nena se la vio por última vez y desde entonces todo el país tiene su cara grabada en una memoria colectiva que no descansa. Los esfuerzos por encontrarla, el aumento de la recompensa para quien ofrezca datos ciertos, su aparición en los medios cada tanto resumen la ausencia de la nena. Guadalupe nos falta a todos.
Mientras nos sonríe desde los carteles que incentivan su aparición o en los murales que se hicieron en su honor; mientras nos mira en los carteles de las marchas del “Ni una menos”; mientras está en cada pregunta inocente de los niños de su edad, Guadalupe es una ausencia de la que nadie se puede abstraer.
Ni la gestión gubernamental anterior, ni la actual. Ni los senadores, ni los diputados. Ni los libertarios ni los radicales. Ni oficialismo ni la oposición. Ni el padre ni la madre. Ni el Ejecutivo ni el Poder Judicial. Será esa la manera de buscar y de recuperar un tiempo irremediablemente perdido.
Más allá de los problemas intrafamiliares que se hicieron más evidentes en los últimos meses, la concentración no debería perderse de la cuestión central, que es encontrar a la nena.
En medio de toda la desazón, hay una sensación que potencia aún más la impotencia y es la de que el Gobierno Provincial abandonó la búsqueda de la menor, perdido en tratar de sacar rédito político a un hecho conmocionante.
La muestra más reciente de esa actitud sucedió en la semana, cuando la ministra Nancy Sosa recibió por fin a la madre de Guadalupe en su despacho. No fue una invitación inocente, sino que se hizo durante la visita de una serie de funcionarios nacionales del ministerio de Seguridad que vinieron a dictar un taller.
La información que pretendió instalar el oficialismo indicó que la reunión fue amena y productiva, pero la abogada de Yamila Cialone, la mama de Guada, se encargó de cruzar esas versiones. “Solicitamos que se duplique el monto de la recompensa y que sea la provincia la que pusiera el dinero”, informó.
La recompensa ahora es de 20 millones de pesos, estipulada por el Ministerio de Seguridad de la Nación.
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