Entre la retórica vacía sobre el empleo y evasivas ante el escándalo penitenciario
El Gobernador visitó la ciudad con un discurso cargado de sentimentalismo para los desocupados, pero sin medidas reales. Sobre el allanamiento de Gendarmería en el penal, mencionó una confusa defensa de "coordinación".
En su reciente paso por Villa Mercedes, el gobernador Claudio Poggi intentó equilibrar una agenda marcada por la caída del empleo y el impacto de un operativo federal sin precedentes en la Penitenciaría provincial. Sin embargo, lo que se esperaba fueran definiciones políticas de peso terminaron siendo frases hechas, omisiones y una lectura de la realidad que roza lo absurdo.
El "sentimentalismo" como política de Estado
Al ser consultado por el Día del Trabajador, en un contexto de creciente desocupación y parálisis productiva, Poggi optó por un abordaje emocional en lugar de técnico. "Comparto y siento la tristeza del que aún no ha encontrado trabajo", afirmó el mandatario, apelando a la figura de que "estamos todos en el mismo barco".
A pesar de la gravedad de la situación económica, el Gobernador no pudo precisar una sola medida concreta de reactivación. Se limitó a mencionar la activación de "mesas sectoriales" en áreas como la industria, la minería y la logística, sin explicar cómo estas instancias de diálogo se traducirán en puestos de trabajo reales frente a la crisis actual.
Para Poggi, la solución parece residir en una "atracción de inversiones" teórica, mientras el sector privado local lidia con la falta de incentivos y una planificación gubernamental que no termina de arrancar.
Evasivas ante el narco-escándalo en el penal
El momento de mayor tensión —y desconcierto— ocurrió cuando la prensa lo interrogó sobre el megaoperativo de Gendarmería Nacional en la cárcel provincial, donde se investiga una red de narcotráfico que involucraría a funcionarios penitenciarios en connivencia con internos.
Lejos de mostrar preocupación por la corrupción interna de su gestión, Poggi ensayó una respuesta insólita: se adjudicó el mérito de "abrirle las puertas" a la fuerza federal.
Intentó presentar un operativo de choque externo como un trabajo de "cooperación coordinada", ignorando que la intervención de Gendarmería responde a una orden judicial por la presunta ineficiencia —o complicidad— de las fuerzas locales.
La respuesta más desconcertante llegó ante la pregunta directa sobre la implicancia de efectivos penitenciarios en el tráfico de estupefacientes: "No (me preocupa). El que es vendedor de droga está cometiendo un delito. La lucha es contra la droga, la inseguridad y el narcotráfico, forma parte de lo mismo", sentenció, eludiendo cualquier tipo de autocrítica o responsabilidad política sobre el personal que depende directamente de su Ministerio de Seguridad a cargo de Nancy Sosa.
Con frases de manual y una evidente resistencia a profundizar en la crisis de seguridad y empleo, Poggi dejó Villa Mercedes sembrando más dudas que certezas, mientras la realidad de los puntanos sigue esperando soluciones que excedan el marco de las "mesas de diálogo".
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