17°SAN LUIS - Miércoles 24 de Abril de 2024

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Nuria Marín: reina del salseo

Política y temas del corazón, dos ejes que impulsaron a la periodista española a hablar sobre la realeza y tener una de las cuentas más consumidas de habla hispana sobre esta temática. Con su primer libro recién colocado en librería, la reina de tiktok reflexiona sobre el oficio y el rol de la monarquía.

Por Astrid Moreno
| 01 de abril de 2024
Nuria es además presentadra de la televisión española. Fotos: Gentileza

Nuria Marín se sienta frente a la cámara, enciende el aro de luz y se coloca una tiara plástica mientras, en simultáneo, pronuncia estirando las palabras: "Hoy, en Royal Salseo...". Sus súbditos virtuales responden al llamado de su reina y paran la oreja, a la espera de escuchar la información más precisa, aunque menos oficial, sobre la vida de las realezas del mundo, en especial la británica.

 

Sin palacio, pero con corona y mucho carisma, la periodista española supo conquistar al público de TikTok, plataforma en donde acumula 141 millones de "me gusta". A tal punto llega el fanatismo que cualquier persona que intente imitarla e informar sobre la misma temática es acusada de plagio por la corte más rigurosa: los usuarios.

 

Con la monarquía del contenido entre sus manos, Nuria trabaja sin descanso y en cualquier lugar para acercar las noticias más jugosas: desde qué sucede con Kate Middleton, "Katy D", para los amigos del Royal Salseo, hasta datos históricos e historias reales, pero increíbles.

 

Además de su trabajo en redes, Nuria es presentadora en la televisión española, donde inició en medios que informaban noticias del corazón. Ahora, publicó su primera novela, "Soy Afrodita", con Editorial Planeta.

 

 

―Tu primer libro, "Soy Afrodita", ¿cómo nació?

 

―La idea salió durante un viaje a las islas griegas. Estaba en Santorini y me vino la idea como un flash, porque me gusta mucho el mundo de la fantasía y la mitología, y me imaginé esto de una chica fatal en el amor que descubre que es la reencarnación de Afrodita. Entonces se me ocurrió hacer una comedia sobre esto, aunque no empecé a escribirla hasta ocho años después.

 

 

―¿Cómo fue este lapso de ocho años hasta que te animaste a presentarla?

 

―No sabía muy bien cómo escribirla, tenía el síndrome de la impostora, incluso antes de empezar pensaba "no voy a poder". Finalmente, tuve el apoyo de la Editorial Planeta, que me propuso hacer una novela. Le dije esta idea de Afrodita y le gustó mucho. Me dieron algunas pautas de cómo y por dónde empezar; simplemente necesitaba un empujón. Es una novela que puede ayudar mucho a la gente, porque, a través de la comedia y de una historia muy corriente, una chica que descubre que su novio le pone los cuernos, puedes empezar un camino para ver cómo tener más confianza, conocerte mejor, concretar proyectos y soltar lo que no aporta. En este caso, para la protagonista fue el poder sentirse como una diosa, pero puede ser útil para otras cosas: dejar un trabajo, soltar un vínculo que ya no hace bien. El libro propone un camino en el que todos se pueden identificar.

 

 

―¿El inicio de la novela tiene algún anclaje a situaciones de la farándula? Por ejemplo, cuando Shakira se separó de Piqué.

 

―Me acordé mucho de ella escribiendo la novela, pensaba en esto de convertir algo negativo en bueno. "Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan" para mí es la frase absoluta de 2023. En el caso de Shakira, creo que logró que todos empatizaran con ella porque no escondió su dolor, sino que lo compartió y lo convirtió, a través de la creatividad y el arte, en algo monetizable. Shakira monetizó su dolor y me parece estupendo: me ha pasado una cosa mala en la vida, estoy fatal, llorando todo el rato, pero voy a sacarle provecho. Creo que mucha gente se ha consolado escuchando las canciones de Shakira. Las rupturas venden muchísimo en el periodismo porque ¿a quién no le han roto el corazón? Cuando ves que a tu ídolo le pasa, te calma un poco y te invita a decir "bueno, vale. Si a Shakira le rompen el corazón, no voy tan mal si me lo hacen a mí". Hay una parte de consuelo, de que quieres verlos sufrir a ellos que están en el Olimpo de los dioses porque así te consuela cuando sufres tú.

 

 

―¿Por qué la prensa habla sobre las mujeres, sus parejas, hijos y vidas personales?

 

―Creo que la gente se identifica mucho con eso y porque le encanta juzgar si las mujeres famosas son buenas o malas madres, si dan la teta o no, si trabajan mientras el hijo es pequeño. Es una cuestión de patriarcado y de seguir juzgando las facetas de la mujer como madre, esposa y cuidadora. Ese pozo sigue ahí, pero al mismo tiempo vende muchísimo. Entonces, las famosas se dan cuenta de eso y a veces exponen a sus hijos en las redes sociales, en exclusivas en las revistas. Mientras siga vendiendo y exponiéndose, seguirá existiendo.

 

 

―Muchos de los comportamientos que hoy se dicen "tóxicos" los vinculás con las acciones de varios dioses de la mitología...

 

―Ahora que estamos tomando conciencia de la violencia de género, estamos intentando cambiar y luchar hacia la igualdad, me di cuenta de que en la mitología griega esos comportamientos agresivos para con la mujer ya estaban. Casos en España como el de la manada, en que cinco hombres violaron a una joven, hacen pensar que cómo puede ser que esto se haya inventado hace miles de años y sigamos teniendo el mismo comportamiento. Quería fantasear con esta idea de que estos dioses con comportamientos tóxicos querían modificar su actitud, cambiar y ser mejores en su nueva oportunidad en la Tierra, miles de años después, cuando se reencarnan.

 

 

―Le enviaste el libro a la reina Letizia y las princesas Sofía y Leonor. ¿Cómo es tu vínculo con la realeza española?

 

―Mi vínculo es absolutamente desde el delirio, porque yo no las conozco. Quiero pensar que ellos me conocen a mí. Me encanta la prensa del mundo de la realeza porque une dos cosas que me apasionan, que son la política y el corazón. La realeza une eso más serio que cambia el mundo de los ciudadanos y la parte más frívola. Eso es la institución de la monarquía y por eso a mí siempre me ha atraído. No se pusieron en contacto conmigo para decirme si recibieron el libro, quiero pensar que sí y me haría mucha ilusión que lo tuvieran y que sepan que me he acordado de ellas. La verdad es que las siento muy cercanas, es algo muy curioso, siento que forman parte de este delirio y, de alguna forma, me siento muy unida a ella. Es muy extraño, no es que sea fan, pero creo que hay un vínculo.

 

 

―¿Cómo nació Royal Salseo y tu llegada a las redes?

 

―Trabajaba en televisión para un grupo mediático muy conocido acá en España, tenía mucha presencia, estaba seis días a la semana en la pantalla en horario de máxima audiencia, trabajando muchísimo. De repente, un día se reduce a una hora y media a la semana. Pasé de veinticinco a treinta horas a la semana de directo, a hacer una hora y media. Lo pasé muy mal a nivel emocional, no entendía qué había pasado y sentía que quería seguir comunicando, porque cuando trabajas delante de las cámaras y sales poco en la tele, luego te desentrenas. Entonces, empecé a hacer videos en TikTok, básicamente para estar fresca cuando iba a mi hora y media semanal. Quería que ese ratito fuera brillante. Entonces, encontré en TikTok mi forma de entrenamiento y mi gimnasio, hasta que comencé a tener más trabajo en la red social que en la televisión. Se convirtió en otro trabajo.

 

 

―¿Cómo es la situación del periodismo en España?

 

―El oficio de periodista es muy precario. He tenido suerte de ser presentadora, yo la precariedad periodística afortunadamente no la he vivido. Pero veo a mis compañeros, se paga poco por los trabajos en redacción y en periódicos. Es una profesión mal pagada. Yo me busqué la oportunidad de ser tiktoker y busqué un nuevo canal de información muy grande; curiosamente, a mí me sirvió para estar mejor en esa etapa que ganaba menos. Después me pasó lo contrario, que me surgió trabajo en otras televisiones donde no había estado nunca. En España, al igual que en Argentina, porque conozco a muchos periodistas de allá, es una profesión que te quedas sin trabajo, vives al día y, al mismo tiempo, es vocacional.

 

 

―Tenés 2 millones de seguidores solo en TikTok y tus videos alcanzan hasta los 10 millones de visualizaciones por clip. ¿Te imaginabas tener tanto alcance?

 

―No, ¡qué va! Yo flipaba con que le pudiera gustar a tanta gente y de todo el mundo. Que me estén entrevistando desde Argentina es una locura, mucha gente de allí y de Latam, que es como lo abreviamos, y me parece superfuerte pensar que ahora soy conocida a nivel global. La verdad es que se hizo grande. Empecé a contar los salseos a mi manera, con noticias y contexto histórico. Me ha permitido aprender muchísimo porque hago muchos videos de historia, de cotilleo vintage, de explicar historias como, por ejemplo, qué pasó con el cuerpo de Eva Perón, sin ninguna vinculación política del peronismo y demás, simplemente te cuento qué sucedió y a la gente le encanta. Otro tema fue qué pasó con el vestido de Jackie Kennedy cuando mataron al presidente de Estados Unidos. A mí me gusta poder estudiar todo eso y creo que la gente también aprende algo viendo mis videos.

 

 

―¿Cómo es el detrás de los videos?

 

―Trato de hablar con gente que sea cercana a los implicados en la noticia; a través de las redes sociales es muy fácil de conectar. También hago el ejercicio de buscar en la hemeroteca, remontarme a años anteriores para ver si esto que está sucediendo tiene algún antecedente, si pasaron situaciones similares. Si veo que hay una vinculación, ya sé que tengo un video, porque puedo explicar de dónde viene el rumor o lo que se está diciendo. Me hago una pregunta, busco una respuesta y luego la explico. Hago un guion a mano en una libreta que llevo a todos lados. Les dedico muchas horas a mis redes. Al final, cuando estás metido en la onda de la espiral informativa ya te sale solo. Por ejemplo, veo una noticia, la investigo, trato de englobar en alguna de las teorías que tenga. Es un compromiso que tengo con mis seguidores y a mí me apetece. Cuando descubro algo, lo primero que pienso es que tengo que contárselo a la gente de TikTok; son mi pandilla. Me ha pasado que los últimos royal salseos fuertes me pillaron fuera de casa, tuve que correr y coger un taxi. Me nace, me pide el cuerpo hacerlo.

 

 

―Es común ver otros videos sobre realeza o temáticas similares y que los comentarios sean "no lo creo hasta que lo confirme Royal Salseo". ¿Sentís presión por esta rigurosidad que se te exige?

 

―Sí, con lo de Kate Middleton yo hice una reflexión de que podría haberme subido a la ola de la conspiración. Obviamente jugué con las posibilidades, pero nunca con los temas médicos. No voy a entrar ahí. Me ha llegado información de lo que podría tener, pero no me corresponde a mí decirlo. Sí pienso que es algo mucho menos grave de lo que se piensa e intento mantenerlo sin volverme loca. Juego con las bromas, pero siempre con cosas verosímiles y seguir informando. Con las redes sociales se desinforma muchísimo; hay mucha gente que, a cambio de viralidad y seguidores, es capaz de decir cualquier cosa y yo no quería caer en eso. Mi valor es justamente eso y decir: 'Lo siento, no les quiero pinchar la burbuja, pero creo que se nos está yendo la olla con esto, que es una cortina de humo para explicar algo mucho más racional'. Eso la gente lo agradece.

 

 

―¿Por qué hay tanto hermetismo en la realeza británica ?

 

―Hay hermetismo en el caso de "Katy D", como le digo, y William. Creo que Buckingham Palace ha intentado desmarcarse de eso, mostrando una fingida transparencia, dejando que veamos a Carlos. Pero, al final, es una cuestión de que ellos no quieren ser humanos, que los veamos como personas normales y de ahí deciden compartir o no cosas con el público. Esto ya venía con la reina Isabel II, quien decía nunca dar explicaciones ni pedir disculpas por nada; ellos hablan con sus acciones. El problema es que William y Kate no hablan ni con acciones. Creo que el hermetismo funcionaba cuando no existían las redes sociales, porque podían pactar con la prensa. Existe esta pandilla de medios de comunicación que tienen una especie de acuerdo con la familia real británica de que ellos se portan bien, por así decirlo, y la familia real les da información y material. Pero ahora, con las redes, la gente puede alimentar la falta de información con una cosa, la desinformación y las fake news. Ahora, la prensa convencional se está dando cuenta de eso y creo que va a empezar a apretar a la familia real británica cuando a ellos les apetezca.

 

―Sin embargo, les ponés apodos en tus videos y los humanizás bastante, algo que a tus seguidores les fascina.

 

―No tenía esa intención en un principio, sino que fue, más que nada, por crear un lenguaje aparte. No quiero ser una periodista o una tiktoker cortesana, mi objetivo no es convertirme en la periodista de la realeza porque ellos lo deciden, sino que quiero que lo elija la gente. Quería hacer un lenguaje cercano y divertido, quiero que mis videos entretengan a la gente y, de paso, que se pueda informar. Fue muy orgánico lo de ponerles motes y se quedó. Lo de la tiara es como una broma y un anclaje, nunca pensé que me convertiría en periodista de la realeza, casi seria. Es como una seña de identidad, lo ha copiado mucha gente, pero los seguidores lo ven y se lo dicen, entonces no lo hacen más.

 

Familia real inglesa.

 

 

―¿Qué opinás de las teorías que se hicieron sobre Kate Middleton?

 

―La conspiratoria que ha habido fue para tapar algo mucho más grave. Cosas como la crisis matrimonial entre William y Kate, ha salido como venganza por parte de la prensa británica por el tema de la foto, la gente se ha sentido engañada por eso y los periodistas británicos se están vengando. Me parece que lo que está pasando es que hay una crisis y una brecha importante entre William y su padre por Camila. William pensaba que su padre depositaría toda su confianza en él por estar enfermo y pensaría que él confiaría plenamente en su hijo, pero ha dividido esta confianza entre Camila y William. Este último no pudo soportar verse capitaneando la casa real británica junto a Camila porque él siente que, haciendo eso, está traicionando a su madre. Esto ha abierto una brecha muy grande entre padre e hijo y tenemos una crisis importante. William, si no fuera tan vago, porque no le gusta mucho el trabajo, presionaría para que su padre abdicara en él como lo hizo Carlos con la reina Isabell II.

 

 

―¿La monarquía será eterna?

 

―Va a caer porque la propia monarquía va a hacer que caiga. Por ejemplo, lo que pasó con Kate es una mala gestión y un tiro en el pie que se pegó la familia real británica, y se están hundiendo solos. Luego, con esas guerras internas que tienen, esa portada de Federico de Dinamarca con Genoveva de Casanova, y tiene que abdicar la reina Margarita, porque, si no, Mary se va a Australia. Son incapaces de cumplir su única obligación, que es portarse bien. Son caprichosos y creo que eso es lo que va a hacer que acaben con la propia institución. Hoy cualquiera puede hacer un video crítico que les obligue a dar explicaciones.

 

 

―¿Cómo ves a Máxima de los Países Bajos?

 

―Máxima le dio muy buena imagen a la familia real holandesa, pero cometieron muchos fallos. En la pandemia se saltaron las normas, se fueron de vacaciones, se compraron un yate. Cometen el error de sentirse dioses. Máxima, Mary Donaldson, Masako, la emperatriz de Japón, y Letizia son personas que renunciaron a sus carreras para cumplir con una función institucional siendo ellas plebeyas, y creo que, al final, todas renuncian a mucho más que ellos, porque tienen que firmar esos documentos por los que en caso de separarse, se quedan sin la custodia de sus hijos. Para ellas es una historia de renuncia, aunque la gente romantiza mucho el hecho de convertirse en reinas, pero tienen muchos sacrificios. Además, ahora no pueden esconder las cosas como antes. Si Máxima y Guillermo se van de vacaciones en plena pandemia, alguien les va a tomar una foto y no lo van a poder esconder.

 

 

―¿Qué proyectos hay en la agenda de Nuria?

 

―Estrené un programa en la plataforma de aquí de TV3 de Cataluña, de citas. Por ahora no sé si volveré a escribir, porque es muy divertido, pero muy duro cuando estás trabajando con otras cosas. Pero si "Soy Afrodita" triunfa, obviamente, armaré una segunda parte. Voy a seguir en TikTok, empalmando proyectos con mi podcast y me gustaría hacer algún tipo de colaboración con Latinoamérica o Estados Unidos, pero en español. Me siento muy querida y conectada con Latinoamérica, y ojalá el mundo hispano se pueda unir más.

 

 

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