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Advierten sobre el riesgo de comprar bondiolas brasileras

Un experto en genética dijo que “son carnes llenas de agua y que contienen promotores de crecimiento”.

Por redacción
| 31 de marzo de 2024
Ojo. Recomiendan observar el etiquetado; la carne debe estar congelada. Foto: El Litoral

Hay que decirlo bien claro: esas carnes importadas de Brasil son un sobrestock de congelados que, cuando se les acerca la fecha de caducidad, tienen que salir a colocarlos en mercados alternativos, al precio que sea. Son carnes llenas de agua y que contienen promotores de crecimiento como la Ractopamina, prohibida en 160 países. Estamos ante una carne, además, que cuando el consumidor la descongela, tiene muy pocos días para consumir y no se puede volver a congelar”, advirtió Guillermo Lloveras, un médico veterinario muy reconocido en el sector porcino local, por haber trabajado muchos años desde su empresa Genporc.

 

Ahora, con las facilidades que el gobierno de Javier Milei instrumentó para las importaciones de alimentos, indicó que peligra todo el esfuerzo que Argentina hizo en el mejoramiento genético de la calidad de los cerdos, algo que posibilitó una visible mejoría del consumo.

 

Además, aseguró que habrá un ingreso importante de carne de origen brasilero cuya calidad es inferior a la de Argentina.

 

Este mensaje se alinea con el de los productores locales, quienes han explicado que los cerdos brasileros reciben un medicamento que aquí está prohibido en el país. Lloveras afirmó que “la Ractopamina es un promotor de crecimiento que favorece la deposición de músculo en detrimento de la grasa y mejora la conversión alimenticia del animal”.

 

También explicó que el riesgo para el consumidor al comer carnes de origen brasilero es que ese compuesto “está prohibido en 160 países”, entre ellos, Argentina. “La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) la prohíbe esencialmente porque no se puede garantizar la inocuidad de su consumo en la población. Lo que sí se sabe es que, en el animal, el uso de Ractopamina produce alteraciones a nivel cardíaco y neurológico”, explicó el veterinario.

 

Lloveras enfatizó: “Tenemos que decirle al consumidor que adquiera carne de cerdo argentina, que está libre de promotores de crecimiento, que es fresca, que va a tener más durabilidad y que la va a poder congelar. La carne de cerdo brasilera no tiene la seguridad alimentaria ni la calidad que tiene la carne de cerdo local”.

 

La carnicería de barrio tiene carne de cerdo argentina, porque son las grandes cadenas de supermercados las que importan desde Brasil. La etiqueta tiene que decir ‘Origen Brasil’, tiene que aclarar que es carne congelada y se tiene que vender congelada al público.

 

El experto dijo que el gobierno nacional, “en lugar de tomarse el trabajo de sentarse con la cadena porcina y analizar la situación de los precios (y los cortes nacionales disponibles, que incluso pueden ser más baratos que la bondiola brasilera), tomó esta decisión de dar beneficios impositivos a un importador sin pensar en el productor argentino. Si no revierte la medida, le está firmando un acta de defunción a la actividad”, concluyó el gerente de Genporc.

 

Redacción/MGE

 

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