28°SAN LUIS - Lunes 26 de Febrero de 2024

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Por qué o para qué

En esta oportunidad, te invito a descubrir el secreto que esconden ambas. Son dos preposiciones que parecen ser lo mismo. ¿Cuántas veces decimos estas palabras y pensamos que son parecidas o queremos decir lo mismo? En realidad, existen procesos mentales que se activan cuando se formulan en la misma pregunta. ¿Te has puesto a pensar cuál de las dos usás con mayor frecuencia?

 

¿Por qué?

 

¿Por qué me pasa esto?

 

¿Por qué hago esto así?

 

¿Por qué soy así?

 

¿Por qué tengo miedo?

 

¿Por qué me cuesta decidir?

 

La primera frase que nos sale es decir: ¿Por qué? Y buscar una explicación a la solución de todas las cosas que nos suceden. En el mundo del coaching es frecuente el “para qué”, es decir, ¿por qué hacés lo que hacés? Lo reformulamos: ¿para qué hacés lo que hacés?

 

En general, las respuestas a un “por qué” están relacionadas con nuestras creencias: es lo que hace que actuemos inconscientemente.

 

El “para qué” mira al futuro, nos muestra el objetivo que da paso a nuestras acciones, es una pregunta que nos lleva a descubrir respuestas que antes no habíamos pensado, que nos conecta con un yo más sincero y auténtico, y lo vincula con nuestros valores.

 

Me gustaría preguntarte: ¿cuál es el “para qué” que te motiva a ser como sos? ¿Podrías responder rápidamente?

 

Te invito a ejercitar una nueva manera de preguntarte las cosas que te sucedan, será una práctica que seguramente te sorprenderá con respuestas que saldrán de una manera que te darán sentido, encontrando las respuestas a muchas situaciones y que te sorprenderán.

 

Seleccioná un “por qué” que tengas en mente, creá un espacio con vos mismo y comenzá a preguntar:

 

–     ¿Por qué no tomo decisiones?

 

–     ¿Por qué permito que me traten mal?

 

–    ¿Por qué soy intensa en mis relaciones?

 

–     ¿Por qué quiero estar en pareja?

 

–    ¿Por qué quiero terminar esta relación?

 

–    ¿Por qué evito la conversación con esa persona?

 

–    ¿Por qué no quiero más esas amistades?

 

Ahora a cada pregunta que tengas solo cambia el “Por qué” por un “Para qué. Por ejemplo: ¿Para qué quiero estar en pareja? Ahora, analizá ¿En qué te hizo sentido? ¿De qué te diste
cuenta? ¿Por qué no habías pensado esa repuesta antes?
- ¿Por qué hice esta columna?
Porque me pareció un tema interesante de mostrar.
-¿Para qué hice esta columna?
Pensé en todas las respuestas y despertar qué puede tener cada persona con solo cambiar a un “Para qué” y seguir en el camino sin los propios obstáculos. La respuesta a cada situación siempre está en nosotros.

 

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