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Daniel Elías: el hombre del norte

Cooltura habló con el actor salteño, uno de los protagonistas de “Los Delincuentes”, la película elegida por la academia de cine argentina para competir en los Oscar.

Por Leonardo Kram
| 13 de noviembre de 2023

Daniel Elías es actor, guionista y director de teatro y cine. Oriundo de Salta, es uno de los protagonistas de “Los Delincuentes”, la película dirigida por Rodrigo Moreno que fue seleccionada por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de la Argentina para representar al país en los premios Oscar. La película tuvo un exitoso paso por los festivales más prestigiosos del mundo como Cannes y hace pocos días fue estrenada en algunas salas del país.

 

La propuesta del largometraje es radical y sinuosa: lo que inicia como una historia enfocada en dos empleados bancarios, Morán (Elías) y Román (Esteban Bigliardi), que les roban a sus empleadores en plena city porteña muta en una historia de amor con las sierras cordobesas de fondo. El tema que recorre la película es la libertad y la búsqueda de esta, y durante tres horas vemos pequeñas viñetas de ambos personajes y las consecuencias de sus acciones tras ese esquivo anhelo.

 

En comunicación telefónica con Cooltura, Elías se mostró reticente en un principio, probablemente por la infinidad de notas realizadas en medios provinciales y nacionales por la película, pero de a poco afloró su meticulosidad y atención al detalle para describir su oficio de actor o más bien artista multifacético, pasando de una primera década a principios de este siglo en el circuito teatral independiente con el grupo Gente No Convencida (GNC) a otra que continuó sobre tablas y se le sumaron sus primeras apariciones en series y películas, y que hoy se fortaleció con su primer protagónico de importancia en la pantalla grande.

 

“Quería contar historias, trabajar en grupo y comunicar a través de eso. En vez de estar formándome con academias de voz, de baile y actuación para ser el mejor actor del mundo, el mejor actor para mí era estar en el proceso creativo, en vínculo con los actores y con el director”, confesó.

 

Para ver el talento de Elías, próximamente, “Los Delincuentes” llegará a Mubi, la plataforma de streaming de cine de autor. Su personaje es atractivo en su sobriedad: un empleado bancario, de pocas palabras, para nada fuera de lo común, pero que busca la libertad, ya sea en un amor, en la poesía o en andar a caballo “a pelo”, algo que Elías hace desde niño.

 

 

―¿Cómo llegaste a “Los Delincuentes”?

 

―Ya conocía a Rodrigo por su película “El Custodio” y fue tutor de guion de “Los Dueños”, una película tucumana en la que participé como actor, en 2013. Después en 2015 trabajé en una obra de teatro en Buenos Aires, “Los trabajos improductivos”, y él fue a ver la obra y le gustó mi trabajo. Después de una función fuimos a comer, charlar, y así nos fuimos conociendo, entablando un vínculo a lo largo de mi carrera que venía del teatro al cine.

 

En 2019 dirigí y actué en un corto, “El Récord”, que ganó el Bafici y el festival Vecine y a Rodrigo también le había gustado. Ahí me contactó y me dijo que estaba por empezar una película y me propuso el papel. Para mí fue increíble, un orgullo, y al día de hoy no para de darme felicidades. Me dio la posibilidad de construir el personaje en charlas con él y decidió que el personaje sea un salteño que vive en Buenos Aires.

 

―¿Qué hizo que tu personaje mantuviera el acento?

 

―Mantener el acento y un imaginario para el personaje. También a mí me gusta construir la prehistoria de los personajes, pensar de dónde viene, qué están haciendo, una especie de dramaturgia del personaje, una parte que no es necesariamente la que se comparte, pero me ayudó a construirlo.

 

Trabajé mucho en vínculo con el director, con los otros actores, con lo que iba pasando y con lo que se iba filmando, porque se filmó en varias etapas (N. de R: el rodaje se extendió e interrumpió por la pandemia). Eso permitió a Rodrigo editar y nos pasaba material, y yo veía que había hecho algo y decía “¡Ah! Esto que hice ya es parte del personaje”. Me permitió ir incorporando detalles o saber qué gestos, qué particularidades del personaje ir trabajando. Fue un proceso largo, enriquecedor y artesanal para mi carrera.

 

 

―¿Te inspiraste en alguna persona real o personaje para construir a Morán? La película es la historia de un robo, pero protagonizada por gente común, para nada salida del mundo del cine policial.

 

―La película es una suerte de remake de una del año 49 de Hugo Fregonese que se llama “Apenas un delincuente”. Allí hay un personaje que se llama Morán, pero en vez de ser banquero, trabajaba en una empresa y hace un robo, pero este personaje tenía ambición por el dinero, por tener una vida de lujo. A Rodrigo no lo movilizaba mucho esa idea, pero sí la de la libertad, de tener tiempo para uno mismo. El personaje está en un banco encerrado en un trabajo y lo que gana se le va en gastos. Quiere salir de esa rutina.

 

Sobre la idea del guion, no buscábamos tener una referencia de un personaje que es así y el arco dramático es así, sino como alguien que se adapta a lo que va sucediendo. Por eso la historia tiene digresiones: empieza como una película de bancos, de acción, pero después es una aventura, se toma un respiro y vamos a la montaña. Morán cae preso, después conoce la poesía, se enamora y de la misma mujer que su cómplice. Allí se vuelve un juego de espejos entre los personajes de Román y Morán. Por esto también el trabajo de la construcción del personaje fue en relación a mis charlas con Esteban, quien hace del cómplice. 

 

 

―Hace poco los directores de “Puan”, estrenada recientemente también, marcaban la importancia de tener un cine nacional, para construir imaginarios propios...

 

―A Rodrigo le encanta la anacronía, si vos lo seguís en Instagram sus fotos son de esos cafés que ya sabés que van a desaparecer, que están desde los setenta. Tiene una estética visual anacrónica, que se ve en los vestuarios y en la puesta en escena. Yo creo que también construye un imaginario de su cine, hay cosas en las que se cita a sí mismo y filmó a Buenos Aires de manera hermosa.

 

Sobre las sierras de Córdoba también trabaja el concepto o la idea de libertad, como dice la canción de Pappo, que suena en la película. Morán tiene esa idea de la libertad, de tener tiempo para él, para las cosas que él quiere hacer y posterga. Y también hay libertad visual. Cómo salir del encierro de la cárcel, del banco, del microcentro de Buenos Aires y pasar a las sierras bajas de Córdoba, hay una búsqueda de la libertad de una manera visual.

 

 

―¿Aprendiste a andar a caballo por la película o ya sabías?

 

―Ando a caballo desde niño, me crié en un barrio, Tres Cerritos, en Salta, y allí subías al cerro y había fincas con caballos. Los atrapábamos con cordones de las zapatillas, con cintos y los montábamos a pelo. En una escena de la película yo me subo a un caballo que está atado y le hago el bozal con la misma soga en una sola toma. No me había subido a ese caballo antes, pero fue como andar en bicicleta, que se aprende una vez y te queda. Ser actor tiene mucho de eso, si hay algo que enriquece al actor y a la actuación es tener experiencias variadas, conocer clases sociales, lugares, ver películas, me parece que es una fuente de lenguaje humano. En otra escena hermosa voy a caballo con Margarita Molfino (N. de R: quien interpreta a Norma, el interés romántico) y vamos medio chuecos y en un momento decido también no poner los estribos, para mantener esa inestabilidad. En un momento íbamos por el aire.  Actuar también es ir probando cositas. Como cuenta los billetes el personaje es por un tutorial que vi en YouTube de una mujer china que contaba rapidísimo los billetes. Es ir encontrando detalles, habilidades, y así ir componiendo por capas. Tuve el privilegio de filmar durante cuatro años y haber pasado una pandemia, eso me atravesó y traspasó la pantalla de alguna forma.

 

 

―En estos últimos meses ha habido varias películas nacionales con buena participación en festivales y de a poco comienzan a llevar público, ¿cómo ves ese fenómeno?

 

―Vi “Puan”, “El Rapto”, “Los Delincuentes” y “Trenque Lauquen” el último año. Se habla de un “nuevo nuevo cine argentino” (N. de R: en referencia al período de aparición de nuevos directores en la década de los 90) porque “Los Delincuentes” es una película de tres horas y “Trenque Lauquen”, de cuatro. Pero creo que cada película tiene su imaginario y su militancia, su poesía. En Salta cuesta un poco más, pero en Buenos Aires o en festivales hay una buena recepción.

 

Esta charla creo que también es parte de una militancia, de hacer que la gente tome como propio y se enamore del cine nacional. Con las ideas de algunos candidatos o de alguna corriente que trata a la gente que trabaja en el cine como si fueran planeros bancados por subsidios, me parece que ahí es donde hay que mostrar la cultura, nuestras historias, trabajadores, profesionales e imaginarios, como vos decís.

 

Es trabajo el cine, pero también es algo nuestro. Hay que hacer que la gente vaya a ver las películas, que se interese en la historia, en los tiempos y en las estéticas nuestras. Lo hermoso que pasó con "Los Delincuentes" es que no es una película con una fórmula y un género definido y con actores estrellas o con mucha taquilla, sino que es una película que se jugó por una forma genuina de contar una historia con actores dispuestos a ser generosos. Una obra propia, de Argentina, del director y su equipo.

 

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