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Impulsan la expansión del algodón en San Luis

Integrantes de la cadena productiva del cultivo en la provincia dieron el primer paso para estimular esta producción y aprovechar la calidad y rendimientos que se registran hoy.

Por Roberto Vinuesa
| 29 de octubre de 2023
Productores, industriales, técnicos y representantes de entidades públicas entre maquinarias y algodón. Fotos: Gabriel Lucero.

Productores, industriales, técnicos y asesores se entusiasmaron con impulsar juntos el crecimiento del algodón en San Luis.

 

El compromiso está respaldado por los excelentes resultados que muestran veinte años del cultivo  en el norte puntano: altos rendimientos, muy buena calidad de fibra, condiciones sanitarias y ambientales ideales y alta capacidad de procesamiento en las dos desmotadoras instaladas en Quines.

 

Esto fue parte de lo que dejó la primera reunión de la cadena productiva del algodón puntano, del que surgió un coincidente llamado a "cuidar la marca San Luis".

 

El programa contempló experiencias locales, ensayos en el Valle del Conlara, sanidad, especialistas nacionales en semillas y un espacio de opiniones, a cargo de Romina Giacovinno del INTA.

 

El director del Centro Regional La Pampa-San Luis del INTA, Jorge Reynals, destacó el encuentro que compartieron productores, industriales y entidades públicas y anunció que “estamos haciendo crecer”  la agencia Quines de la entidad con más técnicos y con Eliana Mercado como nueva jefa: “La idea es apostar a esta región con más gente y poniendo en valor la agencia local”.

 

Los números actualizados indican que en San Luis se cultivaron 4.400 hectáreas con algodón en la última campaña.

Walter Viegener, propietario de la desmotadora Solvie SA, describió que la última terminó siendo una campaña con muchos más kilos de fibra de los que se esperaba. Detalló que se sembró muy tarde por la seca que llegó a todos lados, pero las heladas en Chaco y Santa Fe vinieron más tarde lo que permitió una mayor producción.

 

“En este momento nadie te quiere vender algodón producto del despelote que hay de precios, pesos y dólares y que hace que la incertidumbre sea fenomenal”, ilustró.

 

Señaló que las hilanderías del país hicieron inversiones muy importantes en los últimos cuatro años y que eso las ha preparado para exportar.

 

“Curiosamente siempre se dice que las hilanderías en Argentina no están preparadas, cuando las que tenemos son las más modernas de todo Latinoamérica”, dijo como dato de referencia industrial.

 

De todos modos, aclaró que se está buscando mercadería de calidad, la que históricamente hace San Luis: “No es lo mismo hacer un algodón chiquitito de 25 milímetros que de 28 para arriba, es una mercadería muy buscada y falta y es la que sale del eje Quines-Candelaria, con lo que tiene un nicho de mercado que hay que mantener”.

 

Para Viegener, San Luis puede convertirse en “el Texas argentino”. Recordó que hace tres años visitó el norte de Texas, donde están las dos desmotadoras más grandes del mundo. Lo notable, destacó, es que hace 30 años no había algodón en esa zona. “¿Les suena familiar?”, preguntó al auditorio.

 

Explicó que la diferencia la hizo la genética, porque los materiales de ciclo corto encontraron una ventana y ese desarrollo permitió una explosión de producción.

 

Añadió que eso se pudo hacer en Texas porque se juntaron varias cosas. La primera, empezar con este tipo de reuniones y plantear que el trabajo debía ser público-privado.

 

“¿Qué deberíamos hacer en San Luis para lograrlo? Realizar ensayos en toda la provincia donde se crea que la ventana de siembra sea potencialmente alta, mirando la temperatura de suelo al momento de la siembra y cuándo es la primera helada”, sugirió.

 

Pero para ello, insistió que todos los integrantes de la cadena deben trabajar en conjunto, porque el Estado provincial recibe fondos nacionales a través de la ley algodonera que tiene objetivos de desarrollo de la producción.

 

Luego dijo que se debe “profundizar la búsqueda de la calidad y para eso debemos empezar a medir por HBI, porque a la marca San Luis hay que cuidarla, pero hay que conocerla y medirla”.

 

El HBI es un aparato que sirve para clasificar el algodón.

 

También sugirió mejorar el manejo del riego y fertilizantes. En el eje Quines-Candelaria, regar “no es moco de pavo”. El algodón necesita producir 1.500 kilos de fibra por hectárea para que tenga un nicho en la producción de la zona, ya que compite con la soja, el maní y la alfalfa.

 

El algodón de San Luis es una mercadería muy buscada y es la que sale del eje Quines-Candelaria, nicho que hay que mantener (Walter Viegener- propietario de la desmotadora de algodón Solvie SA, radicada en Quines)

Finalmente, el empresario destacó que en cualquier planteo productivo se tiene que asegurar la sustentabilidad en el tiempo.

 

“Acá está todo por hacerse  y tenemos ganas de hacerlo; solo depende de nosotros están dadas las condiciones y podemos esperar mucho más del San Luis algodonero en un futuro”.

 

El técnico del INTA Quines Héctor Andrada describió qué se hizo desde el pasado cercano con el cultivo de algodón hasta llegar a esta reunión.

 

"La idea fue poner en sintonía para que entendamos la responsabilidad que nos toca, ya que de esta reunión rugirán las acciones para llevar a cabo en el corto plazo", indicó y destacó que "las voces del territorio salen de estos espacios; si nos escuchamos, interactuamos  y consensuamos saldrán cosas muy interesantes".

 

Andrada recordó que en 2011 se sumó la agencia Quines del INTA a las acciones en pos del algodón en el norte puntano, con interacciones con el sector privado, aunque con la prioridad de preservar el estatus sanitario libre de picudo del algodonero.

 

En cuestiones preventivas se recostaron en la experiencia de la estación Sáenz Peña del INTA Chaco.

 

"Hay fotos que muestran cómo se integraron los distintos actores al cultivo y ahí nos hacemos la pregunta si es un cultivo estratégico para la zona", disparó el profesional.

 

El técnico insistió en que "el algodón nuestro es premium, es de calidad y es muy importante para la provincia por los beneficios que deja".

 

Finalmente, dejó una pregunta: "¿Será hora de entender que buscar el desarrollo regional es prestarle atención a las voces del territorio; será la hora de escucharlas y actuar en consecuencia para lograr el desarrollo de un lugar?".

 

Puramel SA es el jugador de algodón más importante de la provincia. Federico Lisa es el gerente de producción de la empresa que se encuentra sembrando la campaña número 20 de algodón en San Luis y con 45 años de trayectoria en agricultura. Hoy tiene 40 mil hectáreas en producción, entre agricultura y ganadería.

 

San Luis es su unidad de producción más grande. Riegan con pivote más de doce mil hectáreas, de las cuales la mitad está en el norte puntano.

 

En 2010 instaló la primera desmotadora de la provincia, con lo que se evitó llevar el producto a 300 kilómetros. Seis años después la cambiaron por la más moderna existente en el mundo.

 

Parte del grano de algodón lo transforman en leche, ya que lo consumen en el tambo donde producen 20 millones de litros de leche al año.

 

Puramel arrancó con 107 hectáreas de algodón en 2004, mientras que en 2018 llegaron a las 4.100 y actualmente están estabilizados en tres mil hectáreas.

 

"Este cultivo en esta zona se desarrolla de una manera espectacular y es, junto al maní y la papa, productos a los que se les puede agregar valor en origen, porque a los commodities la ganancia se la llevan entre el flete y el costo de regar", destacó el profesional.

 

Para mostrar el gran potencial de la zona, Lisa precisó que desde 2008, los rendimientos máximos se destacaron en 2011, cuando en un lote lograron siete mil kilos de producto bruto, equivalente a 2.100 kilos de fibra. Lo normal, aclaró, es que se alcance un rendimiento de 5.500 kilos por hectárea.

 

"Al tener nuestra propia desmotadora, tenemos costos muy bajos de producción; desde 2010 que no había nada y hoy hay dos desmotadoras; quien no puede pensar que se arme una hilandería en San Luis, porque hoy toda la producción de la provincia se va a La Rioja y Corrientes, principalmente", dijo con inocultable entusiasmo.

 

El ingeniero agrónomo, docente de la Universidad Nacional de San Luis y productor, Marcelo Bongiovanni, expuso detalles con los resultados del ensayo con algodón que realizó en su campo de Tilisarao.

 

Reiteró que los resultados obtenidos demuestran, en esta primera experiencia, que el cultivo de algodón tiene potencial de adaptación y producción, en las condiciones de suelo y clima del Valle del Conlara.

 

Se probaron tres variedades del INTA, que mostraron potencial para incorporarlo a la habitual rotación de cultivos comerciales de la zona.

 

El algodón nuestro es premium, es de calidad y es muy importante para la provincia por los beneficios que deja (Héctor Andrada- ingeniero agrónomo, técnico del INTA Quines)

Para Bongiovanni, una de las principales ventajas de San Luis es el estatus sanitario, ya que se encuentra libre de picudo del algodonero. En la provincia existen otras zonas agrícolas con potencialidad para este cultivo, como el Valle del Conlara, pero se carece de información relevante, más allá de los ensayos realizados por el Ministerio entre 1937 y 1941 en el campo de Bautista Delfino, supervisados por Agricultura de la Nación; y de la siembra de algunos pocos lotes en los últimos 50 años y donde no hubo continuidad del cultivo a lo largo de las campañas, destacó el profesional.

 

Javier Bartolomei, técnico del Senasa, explicó las acciones que llevan adelante en prevención del picudo del algodonero, como el monitoreo y fiscalización de los movimientos de maquinarias y vehículos vinculados al algodón.

 

"El movimiento de máquinas es lo que más nos preocupa, porque sabemos que el riesgo sanitario que significa traer el picudo en una cosechadora que estuvo trabajando en el norte, es grandísimo", advirtió.

 

Tcach, un experto en el desarrollo de variedades de algodón en el INTA, habló sobre los materiales sembrados en la Llanura Norte de San Luis y el convenio con la semillera Gensus, cuyos representantes participaron de la reu-nión en Quines.

 

Acompañado por un especialista en calidad de algodón también del INTA Chaco, Tcach destacó el avance logrado con variedades de ciclo corto y reveló que el 80% de la semilla de la firma Gensus multiplica y comercializa con permiso del INTA en el país, provienen de San Luis.

 

La primera visita a campo fue a la desmotadora de la firma Dolvi SA, instalada en 2017, donde se procesan seis mil toneladas anuales de algodón, con un pico de 9.500 en 2018.

 

Esta empresa provee el servicio de desmote y tiene una capacidad para procesar 20 mil toneladas de algodón.

 

La segunda parada fue en la desmotadora de Puramel SA. Allí en 2010 instalaron inicialmente una máquina del año 1940, que por su lentitud era la recomendada del momento para no dañar las semillas.

 

Cinco años después los costos de mantenimiento obligaron a comprar la más moderna del mundo, con una capacidad de procesar 25 fardos por hora, lo cual le permite desmotar unas 25 mil toneladas anuales, cuando la máxima campaña llegó a 14 mil toneladas.

 

El destino del algodón de Puramel es todo local. "No exportamos, comercializamos en distintos lugares del país donde están las hilanderías", explicó.

 

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