25°SAN LUIS - Lunes 06 de Febrero de 2023

25°SAN LUIS - Lunes 06 de Febrero de 2023

EN VIVO

No me faltes cuando esté en la cima

El cantante de cumbia y folclore norteño lanzó su nuevo disco, "En la cima", pero para llegar no fue un camino de pieles suaves y sedosas, como las que trabaja en las curtiembres, sino de ausencias y mascotas ingratas.

Por redacción
| 16 de enero de 2023

Luego de varias malas experiencias en el amor, y en los grupos de los que formó parte, lo único que no le puede faltar a Antonio Ríos es su música y, en especial, la cumbia y el folclore norteño. Amor, sexo, desencuentros y muchas notas altas son los rasgos principales del artista chaqueño.

 

Ante la mención de la primera banda de la que formó parte, el cantante manifiesta: “A Green olvidalo, no me lo menciones”. Sin embargo, fue en ese grupo en el que dio sus primeros pasos, o bocanadas, tan fuertes que decidieron cambiarlo por otro vocalista con el argumento de que cantaba a los gritos.

 

“Yo estudié canto pero hay veces que, en algunas partes, hay que gritar un poquito y eso no lo entendían”, defendió Antonio en una entrevista con Cooltura. Hoy, 41 años después de esa escena, y varios éxitos más tarde como solista, lanzó su nuevo disco, “En la cima”, que hace homenaje en cada canción al folclore norteño.

 

Pero para alcanzar las alturas primero tuvo que estar en el lodo. Nació en La Escondida, un pueblo a 60 kilómetros de Resistencia, Chaco. Allí vivió hasta los seis años, cuando a su padre lo echaron de la fábrica taninera, la mayor fuente de trabajo de la localidad.

 

Los Ríos cambiaron su curso y desembocaron en Buenos Aires, en la tierra del buen fútbol, y desde ese momento de la cumbia norteña, el barrio de Diego Maradona, Villa Fiorito. Ahí comenzó todo. Si bien siempre cantó con sus hermanos, oficio que heredaron de su padre, quien tenía un grupo chamamecero, a los doce años unos chicos del barrio lo buscaron para que hiciera un reemplazo por ocho presentaciones.

 

Al mismo tiempo, inició sus trabajos en las curtiembres. “No dejé mis demás oficios hasta que no me hice famoso. Aunque me llevaba horas y no me permitía hacer muchas otras cosas, me gustaba lo que hacía y era muy bueno en eso”, recordó.

 

 A los 20 años, cambió de rubro y se dedicó a la verdulería. Le fue tan bien que dejó por completo la música. Pero algo le faltaba, como si le hubieran quitado su característico bigote (del que solo se despojó temporalmente a los 23 años): se sentía desprovisto de cobertura.

 

Seis años después, un amigo le pidió que hiciera de reemplazo en un grupo porque el cantante estaba afónico. Antonio estaba casado con Bárbara Arana y ella le advirtió que si volvía a la música lo iba a dejar.

 

“Fue una decisión dura, pero sabía lo que iba a pasar si no cantaba. Seguramente, todavía estaría en una curtiembre o siendo verdulero. La música propiamente dicha es una pasión para mí”, confesó.

 

 El éxito llegó en 1988, cuando lanzó su primer disco junto al grupo Sombras: en él aparecía el sencillo que fue furor en las bailantas, llamado la “La mala gata”. Sin embargo, estuvo poco tiempo en el grupo por problemas similares a los que tuvo con Green.

 

Inmediatamente, creó un tercer grupo con el mismo nombre de la canción que había propulsado su carrera. Les fue tan bien que llegaron a hacer 28 shows por fin de semana, hasta que en 1994 se lanzó como solista.

 

“Animarme resultó algo muy bueno, porque aparte yo de los grupos no es que me fui para hacerme solista, sino que me fueron. De La Mala Gata, cuando pasó el tiempo, me dejaron afuera; les tuve que dejar el nombre. Pero bueno, gracias a Dios eso me jugó a mi favor y hoy estoy bien”, contó.

 

Dos años después, y sin nadie con quien compartir los laureles, le dio vida a su mayor hit: “Nunca me faltes”. El tema se lo compuso a una de sus bailarinas, de quien estaba profundamente enamorado, pero quien lo rechazaba constantemente.

 

"Después de ese tema me dijo que sí y estuvimos juntos cuatro años. Nos separamos porque los celos de ella eran muy fuertes y yo no podía seguir cantando así", explicó Antonio, quien a fines de 2022 lanzó una reversión del tema, llamada "Nunca me faltes Argentina", en homenaje a la Selección y para celebrar la tercera Copa del Mundo.

 

"En la cima" es un disco para celebrar el nuevo año, según describió "El Maestro". Tiene 15 temas inéditos, con "No puedo más" como su primer sencillo.

 

"En un momento se perdió la cumbia, así que grabé un disco norteño con el que volví a revivir cosas de nuestro folclore y esencia musical", cerró.

 

LA MEJOR OPCIÓN PARA VER NUESTROS CONTENIDOS
Suscribite a El Diario de la República y tendrás acceso primero y mejor para leer online el PDF de cada edición papel del diario, a nuestros suplementos y a los clasificados web sin moverte de tu casa

Temas de nota:

Comentá vos tambien...