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Creadores de un cielo caleidoscópico

El líder de una de las bandas más originales del país cuenta cómo fue grabar "El big blue", Un trabajo a la antigua, con decisiones tomadas en perspectiva. Tocan en San Luis el domingo que viene.

Por Astrid Moreno
| 26 de septiembre de 2022

Navegar las calles en el auto, encontrar una propuesta frente al Big Blue (el océano, el cielo o el estudio de Sony El Rancho) y embarcarse en una fiesta de sábado a la noche sin invitación, pero con el implícito deseo del anfitrión de que su público aparezca para bailar con él. La noche pasa, el contador marca derrota y aparece un domingo nublado. Los "Bandalos chinos" se perdieron la misa, pero “qué lindo que es juntarse con los chicos”, cantan en su nuevo disco. 

 

En 2021, el grupo se recluyó en Texas, en El Rancho, el campo musical de la disquera Sony. La banda argentina estrenó el estudio llamado Big Blue y, con el olor a la pintura aún fresca en sus paredes, le ofrecieron sus primeras melodías. De allí resultó el disco que tiene el mismo nombre del lugar donde fue realizado. Lo grabaron completamente en vivo y de forma analógica. “Fue como si lo hiciéramos en los 60”, resaltó el cantante del grupo Gregorio “Goyo” Degano.

 

La propuesta nació del productor Adán Jodorowsky, quien los acompaña desde “Bach”, de 2018, y “Paranoia pop”, el disco 2020. En “El Big Blue” los músicos regresaron a la génesis del pop y sin ninguna computadora en la mira pudieron dejar de ver las melodías para comenzar a oírlas. 

 

“Venimos de esa cosa de trabajar como en el laboratorio y que todo se puede hacer con la tecnología, entonces hay una parte del proceso que empieza a pasarte por los ojos y esto, de algún modo, nos permitió volver a escuchar la música”, explicó Goyo. 

 

Así fue que el azul, las cintas que utilizaron para contener “Big Blue” y los sonidos invadieron todos los sentidos de "Bandalos..." para darle vida un disco melancólico, atravesado por una pandemia y, sobre todo, con un efecto caleidoscópico. Hubo pequeñas y grandes decisiones en el interior de la banda que, mirándolas con el diario del lunes, calzaron justo con el ideal del grupo, aunque en el momento no fueran planeadas.

 

“Les dimos música por primera vez a esas cuatro paredes y eso terminó nombrando al disco, pero viéndolo ahora, en perspectiva, hay como una cosa del sentimiento nostálgico del blue, de cuando se grabó y se compuso. También hay algo del gran azul del cielo, del océano y de esa melancolía que tiene el sentarnos a mirar el mar. Nada de eso fue pensado en el momento”, reflexionó el cantante. 

 

Conceptualizar el álbum en plena pandemia fue un desafío que, según Goyo, implicó dejar toda particularidad para sumergirse en lo grupal en el momento más individualista de la historia de la humanidad. Pasaron de ser uno contra el mundo, o contra la pandemia, a volver a encontrarle el sabor a lo colectivo. El resultado: un gusto agridulce compuesto por el salado y la frescura del mar, una pizca de azul almidonado y una textura de algodón de azúcar.

 

Uno de los temas que más resuena es “La final”, que combina dos pasiones, una argentina y otra mundial, el fútbol y el amor, y que en pleno año mundialista llamó aún más la atención. 

 

“La verdad es que arrancó como una jodita y de a poco le fuimos encontrando la elegancia, porque es muy fácil caer en la de comparar el fútbol con la vida desde un lugar superficial. Hubo un laburo ahí para que estuviera buena la canción y mandara un mensaje más allá de hacer alusión al deporte”, ejemplificó Goyo, sobre una metodología de trabajo aplicable a todos sus temas. Y, jocosamente, agregó: “¡Vamos la 
Scaloneta!”.

 

Trece años tiene la banda que iniciaron Goyo e Iñaki Colombo en los sintetizadores, como dos amigos del secundario. Y aunque es fácil caer en lo mecánico con una banda que ya funciona casi sin necesidad de tracción, ellos insisten en alimentar el motor a base de un solo combustible. "Vamos para adelante tomando conciencia del motivo que nos hizo llegar hasta acá, que en definitiva no tuvo que ver con el éxito, sino con expresarnos y sacar de adentro lo que teníamos guardado", explicó.

 

Ese mismo deseo de libertad artística se potencia en el escenario, un espacio en el que juegan a prueba y error. Si algo quedó claro de la última visita del grupo a la provincia (el 23 de marzo, dos meses antes del lanzamiento de "El Big Blue") es que si ya son disfrutables al oído, luego de verlos en vivo el efecto es aún más envolvente. Incluso cuando las condiciones climáticas no acompañan.

 

"Fue un show muy loco, había mucho viento. Nos sorprendió. El clima no acompañaba, pero la gente saltaba igual con nosotros", recordó el cantante, quien con su melena al ritmo del viento chorrillero sumergió a los fanáticos en un absoluto embelesamiento. Estado que planea repetir el próximo domingo en la presentación que el grupo dará, nuevamente, en Comuna. 

 

Sobre los pasos de baile coordinados que ofrecen arriba del escenario, Goyo explicó que nacieron de la improvisación con el saxofonista, Pablo Vidal.Son movimientos más propios de las bandas de cuarteto, por lo que el cantante explicó: "Tenemos una historia rockera con muchos limitantes de qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Nosotros vinimos a encontrar nuestra libertad en el escenario y ser coherentes con lo que nos sale y con lo que sentimos".

 

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