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En el purgatorio de los ángeles amateurs

Ante más de 25 mil personas, la banda creada por "El Indio" Solari repartió su repertorio entre temas de sus cuatro álbumes y canciones de Los Redondos.

Por redacción
| 14 de agosto de 2022
La elección del repertorio fue tan acertada como equilibrada. Fotos: Luciana Iglesias

En el juego de diferencias al que invitan los dos recitales que “Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado” dieron en la provincia a lo largo de su historia, la más obvia es la ausencia de Carlos “El Indio” Solari, encargado de formar la banda para darle sustento a su carrera tras la disolución de “Los Redonditos de Ricota”. Si en aquel recital de 2008 en el estadio Juan Gilberto Funes de La Punta la presencia del cantante fue tan cautivante como celebrada; en el del sábado en el autódromo La Pedrera de Villa Mercedes, la certeza de que el compositor no estaría alimentaba otros interrogantes.

 

Como corresponde a un grupo con casi 20 años de conformación, el gran hueco fue disimulado con la suma de sus partes. Por la construcción de un líder tan marcado, puede que en algún momento se haya confundido a “Los Fundamentalistas...” como meros acompañantes de su creador, pero la verdad es que la banda ya tiene un carácter propio suficiente como para cortar el cordón umbilical y encarar su trayectoria sin Solari en el escenario.

 

 

Foto: Luciana Iglesias.

 

 

Por supuesto que las canciones, el aura y el público de “El Indio” siguen siendo el motor de los conciertos, una situación que se repitió en el inolvidable recital mercedino del sábado, en parte gracias a que los músicos no sienten como una mochila ser los guardianes de la carrera de uno de los artistas populares más convocantes del país.

 

Podría ser aún más vallado su camino si se tiene en cuenta que la custodia no solo recae en las canciones que Solari hizo desde “Porco rex” –el primer disco tras “Los redondos”- para acá, sino que, inevitablemente, el público les exige que también mantengan el brillo sobre la obra ricotera.

 

 

Foto: Luciana Iglesias.

 

 

Una hora después de iniciado el recital, “El Indio” hizo, ante las más de 25 mil personas, la primera de cuatro apariciones en las pantallas con su imagen y su voz pregrabada, mientras la banda tocaba en vivo “Rezando solo”. No hubo ni en esa ni ninguna de las otras canciones en la que se proyectó su persona, entre las que estuvieron "Flight 956" y "Panasonic y el mundo a sus pies" (grabadas especialmente para el recital) alusiones efusivas a la figura del cantante. Ni siquiera en la emotiva "Encuentro con un ángel amateur".

 

 

 

 

El mensaje que envía la banda desde que su dueño abandonó las presentaciones en vivo es que el liderazgo es repartido y que las decisiones se toman en democrática igualdad. En “Ella es tan linda”, el tema que abrió el concierto, todos los integrantes tuvieron una participación vocal y durante el resto del set list la mayoría de los miembros cantó, con suerte dispar, al menos un tema. La excepción fue Ramiro López Naguil, el baterista que reemplazó al entrañable Martín Carrizo y que significó otra de las diferencias en la formación entre el recital de La Punta y el del sábado. Una más: en el show de La Punta el bajista fue el excelente Marcelo Torres; desde hace unos años ese puesto es ocupado en “Los fundamentalistas” por el enorme Fernando Nalé, lo que demuestra el ojo de “El Indio” para elegir uno muy bueno y llegado el caso, reemplazarlo por otro mejor.

 

 

Foto: Luciana Iglesias.

 

 

Entre Gaspar Benegas, el guitarrista que supo ganarse la confianza de Solari, y Pablo Sbaraglia, el tecladista, se reparten el mayor protagonismo y las canciones más esperadas. El primero por el parecido de su registro vocal respecto al de “El Indio” y el segundo por carisma y desenvoltura en público. Como intérprete, además, Sbaraglia tiene el don de adueñarse de las canciones como hizo con “Ostende hotel”, “Rock del país”, “Mi genio amor”, una joya inesperada, o “Pedía siempre temas en la radio”.

 

También fueron ellos los encargados de emitir las poquísimas palabras al público. Un saludo –luego de siete canciones- del pianista; una alocución particular de Banegas sobre lo difícil que es organizar recitales, con un envío de solidaridad a “La renga” y el pedido de cuidar Villa Mercedes para que no se pierda como plaza; y, sobre el final, nuevamente Pablo para el agradecimiento de despedida: “En un mundo cada vez más igual, somos todos iguales”, dijo.                                                  

 

 

Foto: Luciana Iglesias.

 

 

La elección del repertorio fue tan acertada como equilibrada. Durante las tres horas exactas del recital en La Pedrera, la banda dispuso temas de sus cuatro álbumes y de la discografía de “Los redondos” en partes iguales. Como era de esperar, el público respondió de manera más encendida a los clásicos primarios de Solari.

 

 

 

 

Los puntos altos del recital en esa columna fueron “Sorpresa de Shangai”, en la voz límpida de Deborah Dixon, “Todo un palo” y “Ya nadie va a escuchar tu remera”. Aunque también hubo buenos resultados en “El infierno está encantador”, “Superlógico”, “Divina TV Führer”, interpretada por un diabólico Baltasar Comotto, y “Todo preso es político”, que se escuchó en coincidencia con el momento de mayor tensión entre la Policía y un grupo de unas 500 personas que, fuera del autódromo, armaban su pogo paralelo, sin entrada pero sin intenciones claras de ingresar.

 

 

Foto: Luciana Iglesias.

 

 

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