10°SAN LUIS - Jueves 18 de Agosto de 2022

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Bienvenidos al nuevo rock

Nacido en las plazas de Buenos Aires, hijo de un músico tan talentoso como desconocido, el rapero le enseña al mainstream y al público el camino hacia las nuevas formas estéticas del rock nacional. La fórmula es una combinación de letras con puñaladas y caricias, y una base musical que todavía hay que aprender a descifrar.

Por Nicolás Varvara
| 13 de junio de 2022

Valentín Oliva eligió ser Wos. Con solo 14 años, forjó su carácter y sus primeras armas entre las calles de Chacarita y las plazas donde se desarrollaba El Quinto Escalón, una suerte de semillero donde el rap se improvisaba en batallas de uno contra uno.

 

Su primera línea fue: "Me dice enano, mirá cómo lo hundo/Napoleón, 1,50 ¡Y dominó medio mundo!", con la que hizo estallar al público por su descomunal bravura y su escaso tamaño.

 

Entre la hostilidad y la fraternidad de ser el más joven dentro de una escena rapera incipiente en el país, ese niño bajito y de mirada hundida entreveró sus primeras rimas en una intemperie cada vez más multitudinaria, como génesis de un multicampeón todoterreno del rap freestyle.

 

Ya fuera del fragor de la batalla, no solo conquistaría diversos escenarios argentinos y foráneos, sino también se convertiría en referente del nuevo rock argentino.

 

 

 

En 2018, Valentín o Wos sorprendió a la escena con su primer sencillo, “Púrpura”, un trap en plan lisérgico. En 2019 lanzó su primer álbum de estudio, “Caravana”, cuyo sencillo “Canguro”, con 199 millones de reproducciones en Spotify, dinamitó los charts y se metió entre los 10 primeros puestos argentinos durante meses. Gracias a esa obra, ganó tres Premios Gardel como mejor nuevo artista, mejor álbum/canción urbana y canción del año.

 

A nivel internacional fue nominado para los premios Latin Grammy, como mejor nuevo artista.

 

Hijo de Alejandro Oliva, uno de los creadores de la banda percusiva La Bomba de Tiempo y solista de notable calidad compositiva, Wos es dueño de ese plus genético que lo diferencia entre sus pares. Cuando era un niño, su padre desparramaba instrumentos en el piso del estudio casero para jugar a hacer música e inventar historias. Esto lo dotó de un entendimiento del lenguaje musical que hace todo más fácil y rápido, desde lo creativo en sus composiciones, hasta lo operativo de una gira.

 

 

Rimas de principio y fin
De este a oeste, de Mar del Plata a Mendoza, Cooltura estuvo presente en el inicio y el final de la gira donde presentó por todo el país su último disco lanzado en 2021, "Oscuro éxtasis", una fusión plena de rap y rock con colaboraciones de Nicki Nicole, Ca7riel y unas pinceladas de folclore en la voz de Ricardo Mollo, el cantante de Divididos. A los recitales la gente llegó temprano para sentirse cerca y para sentirlo cerca. La luz se apaga y se escucha a Wos recitar las estrofas del tema que da nombre al disco, pero nadie lo ve. Detrás del público, algunos pocos advierten entre la penumbra que una persona encapuchada se alza sobre unas tarimas, como un espectador más de lo que se avecina. Suena la intro recitada y un hermético dispositivo de seguridad lleva al cantante hasta el escenario.

 

El show comienza, los celulares se encienden y el éxtasis se vuelve algo oscuro. Ya con Valentín sobre el escenario, el paisaje se compone de una fauna tan tierna como excéntrica. Una nena de no más de 6 años sonríe con su vincha de Wos y coexiste al lado de un redneck enorme cubierto de tatuajes. No hay banderas porque todavía en el mundo del rap no existe esa simbología. Y quizás nunca exista. No hay bondis que viajen llenos de fans directo al show. Es todo muy nuevo, a tal punto que todavía hay un público tratando de entender de qué va esto del rap metido dentro de una banda de rock/punk. La gente se mira entre sí, como intentando reconocerse e integrarse entre algo absurdamente heterogéneo.

 

 

 

Wos evoluciona entre las masas que lo llevaron a la cúspide de su género de forma meteórica: con solo dos discos, se salteó varios escenarios de pequeña o mediana escala y fue directamente a jugar a las grandes ligas. Rompió el juego y no ocultó verse afectado por el vértigo. Sabe que debajo está el sostén que construyó con un público que involucra familias completas: niños y adultos disfrutan por igual, cantan, saltan e inundan las redes de fotos y videos de poca calidad, pero mucho sentimiento.

 

Pasivo y agresivo sobre el escenario, sin grises, el cantante desdobla los tiempos donde las palabras pueden ser certeras puñaladas o las caricias de un amor imposible de arrancar. Así es la poética de una nueva forma de narrar en canciones.

 

Para los que tienen más de 30, el show de Wos trae reminiscencias de los de Rage Against the Machine en formato edulcorado, Incluso un medley de “Guerrilla radio” confirma algunas semejanzas rancias, pero prolijas, del "Combat rock". Pocos entre el público acusan recibo. Está bien así, con que los músicos entiendan la simbología en este breve homenaje, es suficiente.

 

Saltando como una pulga rabiosa, Valentín despega sus pies del suelo tan alto como puede mientras canta sin parar, en un ejercicio aeróbico descomunal. Hay poco y nada de contacto con el público. Solo cuando llega el momento del freestyle, un baño de realidad y crudeza de aproximadamente 3 minutos que evoca lo que se habla en las calles del lugar. Wos improvisa y no tanto. Sabe dónde morder. Sabe dónde duele.

 

Ser testigo de la evolución de una gira por once provincias que incluyó 17 conciertos permite distinguir la mejora en la solidez sonora de su banda, conformada por Natasha Iurcovich en bajo, Facundo “Evlay Beats” Yalve en guitarra, Fran Azorai en teclados y Tomas Sainz tras los parches de batería. A veces, el propio Wos se suma en percusión y guitarra.

 

Los detalles del espectáculo se fueron repensando a lo largo de la gira, para volverse más contundentes, más precisos y cuidados.

 

 

Y después, el después
Los discos, claramente, ya no son algo importante para las nuevas generaciones. De hecho, este rapero impertinente con solo 2 EP, agota las localidades de sus shows como si se tratara de un artista consagrado.

 

El 28 de octubre se presentará en el Estadio "Diego Armando Maradona", la mítica cancha de Argentinos Juniors. Las 30 mil entradas se agotaron en 60 minutos, por lo que sumaron una fecha más, al día siguiente.

 

Sus cortes de difusión rompen las redes. En orden de aparición, "Andrómeda" cuenta con 63 millones de visitas en YouTube, "Canguro" con 199 millones, mientras que su último hit, “Arrancamelo”, que fue adulado por el Indio Solari, va camino a los 18 millones de reproducciones con solo un mes de vida en la plataforma.

 

 

 

Sus letras se conjugan entre la cruda realidad de un continente y el día a día de un adolescente que va surfeando el mainstream de una escena vaciada de amor y convicciones.

 

Wos hace su negocio, sin perder la gracia ni mucho menos la virtud.

 

Con el aval dentro del —siempre reacio a lo nuevo— público del rock nacional, este nuevo rock demuestra tener la fuerza necesaria para agitar a los históricos y convencer a los novatos, que miran atónitos cómo se materializa lo que descubrieron y consumieron a través de sus celulares. Este es Wos, el abanderado de un estilo que arde arriba de un escenario 2.0.

 

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