SAN LUIS - Martes 17 de Mayo de 2022

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Abusó del sobrino de su pareja; lo condenaron a 4 años de prisión

Omar Godoy llegó al debate en libertad. Este miércoles dejó la sala de juicio esposado, con el Penal como destino.

Por redacción
| 13 de abril de 2022
Godoy fue trasladado a la Penitenciaría Provincial. Foto: Martín Gómez.

Ayer, la vida de Omar Luciano Godoy cambió en cinco minutos, que es el tiempo que le tomó a la secretaria de la Cámara Penal 2 leer el fallo en su contra. Había llegado al edificio del Poder Judicial caminando libre, pero acusado por haber ultrajado a un niño de 7 años. Minutos antes de las tres de la tarde, un efectivo policial lo esposó para llevarlo directo a la Penitenciaría de la capital luego de que lo condenaran a cuatro años de cárcel por “Abuso sexual gravemente ultrajante”.

 

La de este miércoles fue la segunda y última audiencia en el juicio contra Godoy, que tiene 27 años y fue hallado culpable por ultrajar al sobrino de su pareja mientras lo bañaba, el 22 de marzo de 2017.

 

Las últimas dos testigos antes del cierre de la etapa probatoria fueron Cynthya Terán, psicóloga del Centro de Atención a la Víctima del Delito, y Julia Guidi, una médica que revisó al niño en el Hospital Cerro de la Cruz.

 

La primera acompañó a la víctima y a su mamá durante un año como parte de la terapia para tratar las secuelas que el abuso dejó en el pequeño, como introspección, angustia, problemas para comunicarse, baja autoestima, bloqueo emocional y problemas de rendimiento escolar.

 

En las charlas que mantenían, en los juegos, en los dibujos y test psicológicos la profesional aseguró haber hallado indicios correlativos con un caso de abuso sexual, mas allá de que el chico no podía verbalizarlo. 
Como ya lo había hecho otra psicóloga en la primera audiencia, la profesional desestimó que el pequeño haya fabulado.

 

A su turno, Guidi remarcó en todo momento que no recuerda el caso ni al paciente, pero reconoció su sello y su firma en un certificado que emitió el 23 de marzo de 2017.

 

La médica atendió al niño y a su madre por la guardia general del hospital y ante una pregunta del fiscal Fernando Rodríguez y de la jueza Adriana Lucero Alfonso estimó que el tipo de revisación que hizo tuvo que haber sido por pedido expreso de la madre, ya que se revisó todo el cuerpo, incluida la zona genital, algo que a menudo haría un pediatra en un control.

 

En el certificado que emitió dejó asentado que el nene presentaba una “zona rubicunda” (colorada y/o irritada) en la zona superior del ano, compatible con el relato de la víctima sobre cómo ocurrió el abuso. Pese a ello, al ser consultada sobre los posibles factores que pudieron generarlo, la médica refirió que podía deberse a falta de higiene o bien exceso de la misma, hongos o parasitosis.

 

También estaba previsto que declarara la mamá de la víctima, pero la mujer cursa un embarazo de riesgo y el tribunal aceptó que se tuviera en cuenta la declaración que dio al inicio de la investigación.

 

Tras un cuarto intermedio, la ronda de alegatos comenzó con la palabra del fiscal Rodríguez, para quien el hecho y la autoría del mismo quedó totalmente probada.

 

Pidió expresamente al tribunal que desestimara la declaración de la pareja de Godoy, tía de la víctima, que lo defendió en el inicio del juicio y que al hacerlo incurrió en varias contradicciones.

 

Para el acusado, que había llegado al banquillo con un pedido a 9 años de cárcel, solicitó 5 y remarcó que las características del caso ameritaban que la carátula no cambiara.

 

A su turno, la defensora de Niñez y Adolescencia 2, Marcela Torres Cappiello, que representó a la víctima y su madre, acordó con todo lo planteado por fiscalía y subrayó, también repasando los testimonios e informes de la causa, que el ultraje quedó probado y que su autor fue Godoy.

 

El defensor oficial Esteban Sala, que representó al imputado, sostuvo lo contrario y opinó que se trató de una “conducta malinterpretada por el niño”. Hizo referencia a que lo detectado en la revisación médica no fue catalogado como una lesión y cuestionó que en la causa no se haya incorporado un informe del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial.

 

También dudó de que las secuelas en el niño hayan sido producto del abuso como sostuvo la parte acusatoria, ya que el pequeño ya acarreaba algunos problemas de desarrollo por complicaciones antes de nacer. Por ello pidió, en primera instancia, la absolución de su defendido y, en caso de no prosperar, el cambio de carátula a “Abuso sexual simple”, con una condena en suspenso.

 

Sus argumentos cayeron en saco roto, ya que el tribunal presidido por Hugo Saá Petrino e integrado por Fernando de Viana y Adriana Lucero Alfonso falló de manera unánime.

 

 

 Redacción 

 

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