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El viernes serían los alegatos por los abusos en un colegio

Juan Chaves llegó con un pedido de 15 años de prisión; el fiscal podría mantener o no esa solicitud de pena.

Por redacción
| 23 de noviembre de 2022
Tribunal. Está compuesto por las juezas Sandra Ehrlich, Adriana Alfonso Lucero y María Eugenia Zabala Chacur. Foto: Juan Andrés Galli.

El juicio contra Juan Manuel Chaves, el profesor de música del colegio San Buenventura de Villa Mercedes acusado de abusar de varios de sus alumnos, atraviesa su recta final. Este miércoles está previsto que en la sala de juicios de Villa Mercedes declaren los últimos testigos, y que el viernes el fiscal y el resto de los abogados hagan sus alegatos con sus respectivos pedidos de pena. El acusado llegó a esta instancia de debate oral con una solicitud de 15 años de prisión, la cual podría mantenerse o cambiar de acuerdo a lo que plantee el fiscal de juicio, Ernesto Lutens.

 

En la audiencia de ayer declararon una psicóloga, la directora del colegio, una docente, y exhibieron la grabación de una inspección ocular del centro educativo que el juez Alfredo Cuello había hecho durante la etapa de instrucción de la investigación, confirmó una fuente.

 

La directora dejó expuesto que había seleccionado al acusado como docente del San Buenaventura para estar a cargo de niños de seis años sin solicitarle una evaluación psicodiagnóstica. "Logramos establecer que en la ficha de ingreso decía que Chaves había comenzado la docencia en abril de 2014, cuando su título dice que se recibió un año después", contó Micaela Eguinoa, la abogada de la familia de una de las víctimas. "Le pregunté a la testigo si no se había tomado el trabajo de chequear la información y dijo que no, pero que como ya tenía un analítico de que Chaves había terminado estaba todo bien", relató.

 

La directiva confirmó que la entrevista de admisión del acusado al colegio la hizo sola, sin el representante legal, y después admitió que la planificación anual del imputado fue aprobada por ella.

 

 

 

También reconoció que la docente de primer grado B, quien debía estar presente en las clases que el hombre impartía, faltó entre 15 y 18 veces.

 

A su turno, la maestra de primer grado dijo que había faltado casi todos los miércoles y que no tenía auxiliar, que los chicos estaban solos con el docente de música.

 

Por último, en la proyección de la inspección ocular quedó al descubierto lo apartada que estaba el aula donde daba clases el acusado, refirió Eguinoa. Esa sala estaba distanciada del resto, pasando el polideportivo y sin cámaras.

 

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